martes, 30 de diciembre de 2014

No pierdas tu sonrisa.

Una de las cosas más duras que le puede pasar a alguien a nivel muy personal, es que sin duda, que su sonrisa desaparezca.
Que ya no brillen esos labios al sonreír, ni encontrar luz en esa mirada risueña.
Es duro sentir que te han hundido tanto, que han llegado a conseguir que desaparezca. Y sí, sigues sonriendo, pero no es tu sonrisa la que sale; es una sonrisa falsa, una sonrisa de paso.
Sin embargo, una de las cosas más bonitas que te puede llegar a ocurrir, es que esa sonrisa que estaba desaparecida, vuelva a aparecer.
Y cuando te miras al espejo y sonríes, sabes que ahí está, brillando otra vez; teniendo esa luz, esa inocencia de siempre, que sonríes al mundo sin fingir, y que te sale por sí sola y lo haces porque estás bien.
Aunque, lo mejor de todo, es cuando consigues que la gente que te quiere pueda sonreír sólo porque tú lo has hecho.

Es duro ver como dejas de ser tú, para ser alguien que no conoces.
Para ser un desconocido cuando te miras al espejo por el simple hecho de que alguien quiso volver a quitarte las ganas de vivir, por las ganas de desaparecer; y cambiar tus mejores sonrisas por algo falso y sin vida.
Pero llegas a un punto en el que estás abajo, casi al borde del acantilado, y hay algo que consigue ayudarte a levantar y a volver a tener esas ganas locas de vivir.

Y un día, tras haber estado luchando durante mucho tiempo, te levantas, te miras al espejo, y por fin te reconoces.
Y cuando te reconoces, empiezas a hacer algo que nunca habías hecho; que es estar orgullosa de ti. Y aunque sea un poquito, yo lo estoy de mi.
Ya me ves otra vez, luciendo esa sonrisa que una vez perdí.
Consiguiendo que brille de nuevo, sin que aparezcan falsas sonrisas.
Volviendo a ser yo, a ser lo que era.
Volviendo a querer lo que un día me quitaron, a seguir aprendiendo de mis errores, de mis fallos, de mis golpes y de mis cicatrices.
Destapándolas de nuevo, pisando algo más fuerte, y sobre todo, sin tener miedo.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Dos mil catorce.

Un nuevo año está terminando. Queda menos para que este año quede en nuestro pasado y empieze un año más en nuestras vidas.
365 días nuevos y llenos de momentos buenos, momentos malos, mágicos, para recordar, para aprender, para olvidar, para luchar, para soñar, para vivir.
Y aunque aún quedan varias semanas, voy a permitirme echar la vista atrás.

Este año he aprendido a valorar muchas personas que tenía a mi lado, y a valorar a las nuevas que entraron en ella. He aprendido a aprender de ellas, a quererlas, a respetarlas y a valorarlas.
He aprendido a saber cual es mi límite, cuánto dolor soporto sin reventar, y cuánto mal me puede causar todo ello. He aprendido a decir que sí puedo, y que con el tiempo, lograré no tener miedo.

Este año me ha enseñado quién está a mi lado de verdad, y quien no me quiere.
Me ha enseñado que el dolor es malo, pero que te sigue haciendo fuerte, y que volverás a resurgir de nuevo una vez más y podrás a ser la que siempre has sido.
Me ha enseñado que en una amistad, no hace falta hablar para saber si reconocen cuando sonríes de verdad y cuando ocultas tu estado de ánimo.

Este año me ha seguido enseñando que las amistades verdaderas siempre vuelven, aunque traten de separarla. Me ha demostrado lo fuerte que pueden llegar a ser mi familia, y que no te van a dejar nunca.
Que mamá sigue siendo tu gran heroína; que basta con una sonrisa de tu hermana para tener un buen día; que sólo necesitas un abrazo sincero, sin palabras para sentirte a salvo.
Que sigues adorando la carcajada de papá, y que un beso de tu novio te seca las lágrimas.
Este año he visto como voy cumpliendo mis sueños, y como la gente que me importa, los cumple.
Y veo como aquellas personas a las que apoyas musicalmente, van creciendo cada día más y te sientes orgullosa por ello.

Pero también me quedan cosas para aprender.
Aún tengo que aprender que esas cicatrices no tienen porqué esconderse, que son parte de tu historia, y a quien no le guste, que no mire.
A volver a ser yo, a volver a vivir sin miedo, a volver a tener esa felicidad que tenía antes.
Aprender de toda la que quiero, que me importan, y que amo.

Toca seguir viviendo.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Cicatrices.

Escribo estas líneas mientras con la otra mano sujeto la cuchilla que alguien me regaló hace algunos meses.
Escribo estas líneas mientras mi mente vuelve a recordar cada lágrima derramada cuando ella se unía a mi piel.
Escribo estas líneas mientras ellas asoman tímidamente por mis mangas, recordándome una vez más aquel dolor..

Aún recuerdo esa primera vez, hace siete años.
Yo, con dieciséis, rota de dolor, con ganas de desaparecer, sin motivos para seguir luchando y echa un par de lágrimas, recurrió a un cúter mal afilado que guardaba en el escritorio.
Las primeras gotas asomaban y un mar de tranquilidad asomó por mi rostro, hasta que esas lágrimas desaparecieron.
No conseguía averiguar porqué no les caía bien, no averiguaba porqué no querían conocerme.. pero aquel corte consiguió que ese miedo desapareciera.
Un día fue un corte, al día siguiente fueron tres, después cuatro.. y mi muñeca comenzó a ser un lugar en el que podías encontrar pequeños caminos de dolor transformados en cortes. Cortes que meses después desaparecieron, y con ellos el curso..

Dos años después volvió a suceder.. La cuchilla volvió a mi, y esta vez ni mi propio yo tenía el control para parar ese dolor.
Pronto los cortes en la muñeca se unieron a las heridas que yacían en mis manos. Mi mano izquierda pasó a ser una mano herida. Y a eso, le añadía las palizas que mis nudillos le daban a la pared hasta hacerme sangrar.. Pero todo ello, a su vez, conseguía que el dolor se calmara y fuera menos intenso.

Que estúpida me sentía..
Tenía que elegir entre aguantar hasta que mi cuerpo dejara de tener fuerzas para luchar o tener las manos escondidas por los cortes y las heridas.. Y todo esto empezó, por el simple hecho de que alguien que sin saber porqué me tenía asco, comenzara a hundirme hasta hacerme sentir una mierda.. y que consiguió que eso fuera lo único que conseguiera hacerme sentir mejor.
Cúter, cuchilla, filo de sacapuntas, un cristal roto.. todo valía si así se unía un corte más a mi piel. Todo valía con tal de desahogarme..

Después de acabar el instituto, mis cicatrices se escondían entre las mangas largas y las excusas baratas.. Sabía como tenía que actuar, lo llevaba haciendo semanas.. ¿Porqué no un poco más?


Los cortes y las heridas nunca han desaparecido.
Por algún motivo siguen apareciendo y a día de hoy, siguen a mi lado.
Ahora las cicatrices son tapadas con muñequeras, para no ver todo el dolor, para no sentir todo lo que pesan..

¿Porqué de este texto? Te preguntarás.
No sabes lo que duele verte las cicatrices, dando explicaciones absurdas para no tener que decir la puta verdad y que te traten de loca.
No sabes lo que duele prometer que no lo vas a hacer más y acabas rompiendo la promesa que un día hiciste.
No sabes lo que duele vértelas en el espejo antes de ducharte y recordarlas una y otra vez.
No sabes lo duro que es ver que la gente que tú quieres las tiene que ver.
No sabes lo duro que es ver como te cogen la muñeca para observarlas tan sólo unos segundos y enseñarlas para que vean que no hay nada nuevo.
Y sobre todo, lo duro que es coger la cuchilla, colocándola en tu piel, sabiendo que está mal lo que haces, pero que necesitas hacerlo para no acabar peor..

Es muy triste que la única manera de hacerte sentir mejor, es la misma que hace que te enfades contigo misma, que te puedas llegar a odiar, pero que lo tienes que hacer para no pensar en acabar bajo tierra mandando a la mierda todo.
Los cortes, las heridas y las cicatrices duelen mucho, y me pesan aún más. Porque sé que en algún momento, alguien ha sufrido viéndomelas. No necesito que me vengan con cabreos y enfados porque sólo me hace más daño.


Intento no hacerlo, pero el dolor y la rabia me gana y la bestia sale a hacer el daño que tanto le gusta.
Así que, antes de terminar esto..
Si algún día las ves, sólo abrázame.

sábado, 25 de octubre de 2014

Caer, luchar y resurgir.

Quizá aún no haya tocado fondo.
Quizá aún no esté preparada para tocarlo.
Quizá tenga miedo de las consecuencias que puede haber si lo hago.
O quizá sea el hecho de que ya lo estoy tocando pero no quiero abrir los ojos para no ver la realidad.

Quizá ya lo toqué y estoy volviendo a resurgir.
Quizá ésta vez no lo tenga que tocar.
Quizá no sea mi momento.
Quizá la vida me prepara para algo más duro.
O quizá no quiere que lo toque y sea ella la que me lo esté impidiendo.

Quizá ésta vez no haya fondo y sea un infinito.
Quizá esté más cerca de lo que el mundo cree que estoy.
Quizá ésto sea fruto de un sueño del que tengo que despertar.
Quizá tengo que tocarla sola.
Quizá tenga que tocarlo con alguien.
Quizá primero sea yo la mano que ayude, para después ser yo la ayudada.
Quizá si caigo es para no volver a levantarme.
Quizá ésto sólo se quede en palabras.
O quiza ésto sea sólo el principio de mi caída.


Sea de la manera que sea, y tarde lo que tarde, lo descubriré.
Sigo caminando con gente a mi lado.
Sigo creciendo como persona y sigo luchando.
Y lucharé hasta que ya no me queden fuerzas.
Hasta que mi última bocanada de aire sea la más profunda.
Lucharé hasta que ya no me quede sangre en mi interior.
Lucharé hasta que mi alma se vuelva tan oscura que ni el propio color negro pueda definirla.
Y seguiré luchando hasta que mi propio ser deje de confiar en mi.
Lucharé hasta que mis rodillas no puedan con todo este peso.
Lucharé hasta que mi familia deje de creer en mi.
Lucharé hasta desfallecer.
Lucharé hasta morir.

viernes, 3 de octubre de 2014

Mi gran amiga.

Ella, tan dulce y a la vez tan amarga.
Aquella, a la que queremos y a la que a su vez despreciamos.
Aquella, que en muchas ocasiones ha sido una gran amiga y en muchas otras, ha sido mi mayor enemiga.
Aquella, que me da lo que necesito en todo momento, y no se aparta de mi lado aunque se lo ordene.
Aquella, que ha contemplado cada lágrima de dolor, de desesperación; cada gota de sangre, cada noche en las que estaba apoyada en la ventana viendo las horas pasar sin más, en absoluto silencio.
Aquella, que ha visto como resurgía una y otra vez de los desechos que quedaban de ese corazón absolutamente roto.
Aquella, que ha visto como ese corazón roto se volvía a ir uniendo a base de constancia y fuerza.
Aquella, que iba conmigo de la mano cuando yo no quería estar con nadie.
Ella, que muchas veces ha sido la única que ha confiado plenamente en mí.
Aquella, que me repetía una y otra vez que jamás me tenía que rendir; que no tenía que tirar la toalla, que tenía que persistir y no abandonar.

Ha sido mi parte positiva en muchas ocasiones de mi vida, pero también ha sido la que ha sacado la peor parte de mí.
Es aquella que a pesar de no estar ni sentirme sola, sigue a mi lado para ir de la mano con ella cuando yo lo necesite.
Aquella que me puede dar todo lo malo, pero también todo lo bueno.
Esa de la que tanto hablo; mi gran amiga la soledad.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Historia de una sonrisa.

Había una vez, una sonrisa que un día desapareció sin dejar rastro alguno y sin despedirse.
Según decían, a veces era tan fuerte que hasta la lágrima de tristeza más profunda conseguía sonreír al verla, y cuando ésta no aparecía, todo era normalidad.
Pero lo que sufría nadie lo sabía, y con el paso del tiempo y de los golpes, se fue marchitando, dando lugar a sonrisas que guardaban lágrimas.
Dando lugar a sonrisas que guardaban dolor, tristeza y mucha soledad. Sonrisas falsas, sonrisas sin vida, sonrisas sin ganas de sonreír.

Un día, y tras mucho tiempo peleando, había regresado, y ésta vez más fuerte que nunca.
Cuando realmente salía, conseguía hacer reír hasta la estrella más pequeñita del firmamento y cuando lo hacía, brillaba muchísimo más fuerte que antes.
Había veces que ella no quería salir, y por no querer hacer sufrir ni llorar a nadie, se ponía una capa y fingía que era fuerte y que no pasaba nada, y actuaba tan bien que el resto no dejaba de sonreír.
 Pero un día, esa sonrisa volvió a dejar de brillar; volvió a esconderse, dejando paso a las lágrimas y al dolor. Esta vez había algo diferente, esta vez no tenía que fingir algo que no era, porque esta vez no estaba sola.
Ese muro en que la sonrisa se escondía dejo paso a muchas sonrisas que iban a ayudarla, algunas más especiales que otras, pero seguían todas a su lado.
Y con el paso del tiempo, no se ha sentido sola en ningún momento, a pesar de que los kilómetros se puedan interponer entre ellas. Y esta vez, sabe que no luchaba sola y así se han encargado de que lo viera.

A pesar de que el dolor sigue estando, ella a veces ya va brillando con luz propia, sin fingir y con ganas. Hay veces que brilla por mérito propio, a veces porque la ayudan.
Y en esas ayudas, en esas caídas es cuando se destacan algunas que a pesar todo lo malo que ha podido pasar, nunca la han abandonado y han seguido junto a ella.

¿Lo más duro de todo? Saber que llegué a perderla otra vez, que llegué a esconderla y fingirla hasta el punto en que ya no sabía cual era una sonrisa de verdad y cual no.
Pero la sonrisa vuelve, y poco a poco sigue volviendo todo a su cauce.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Los buenos siempre ganan.

Me he cansado de fingir sonrisas, de llorar a escondidas y de tenerte tanto miedo.
Me he cansado de mirar al espejo y decir "pobre de mí".. Me he cansado de echarme la culpa y de sentir que fue por mi, porque sé que no es así.
Me he cansado de salir a la calle y que ese miedo me acompañe por cada rincón deseando que no estés allí.
Me he cansado de tener que preocupar al mundo por mis putos cambios de humor; me he cansado de ver a mamá triste cada vez que lo hablo con ella por culpa tuya, me he cansado de odiarme cada maldito día por no haberme espabilado antes.
Me he cansado de quererme menos, de recordar el dolor que causaste en mí, de recordar cada lágrima derramada cada vez que lo recordaba. Me he cansado de pensar en como me sentía la mayor mierda del mundo.
Me he cansado de recordar todo y volver para abajo, costándome subir cada vez más.
He llegado a negarme a mí misma que no estaba pasando, que no podía ser posible, que era una pesadilla de la cual me tuvieron que despertar para obligarme a abrir los ojos.
 Y recordar todo el daño que mi corazón ha recibido, y que ese daño y ese dolor fuera el alimento de la bestia que llevo en mi interior pesa.. Y mucho.


Pero.. Todas las partes malas, tienen una buena.
Porque ahora, es cuando la protagonista de esta historia saca fuerzas de lo más profundo de su alma para coger el último impulso.
Sé que siempre me va a doler, que esa cicatriz va a quedar marcada y va a estar siempre presente, pero poco a poco y con el tiempo, se va a ir curando del todo y volverá a sacar su mejor y más plena sonrisa.
Volveré a quererme, y esta vez, lo haré como realmente merezco quererme.
Volveré a hacer reír a esas personas que han visto lo hundida que estaba y han recogido mis trozos para pegarlos poco a poco.
Conseguiré aparcar ese miedo tan terrible para dejarlo sólo y salir a la calle sin él.
Dejaré de echarme la culpa, dejaré de odiarme y dejaré de recordar ese dolor que tanto me ha llegado y me llega a consumir.
Llegará el día en que pueda hablar de esto sin lágrimas en los ojos, y sin que me queme por dentro.

Seguiré luchando para pasar esto, porque no lucho sola.
En esta guerra nunca he luchado sola, y ya no lucharé nunca más sola.
Llegará un día en el que pueda mirar a los ojos de la gente que quiero y pueda decirles que lo he superado. Llegará ese día en el que les mire y vea en sus ojos que están orgullosos de mí.

Pero sobre todo, llegará ese día en el que mire en el espejo, me tenga delante y sea yo misma la que esté orgullosa de mí y pueda decir con la boca bien llena que te superé, y te gané.

lunes, 11 de agosto de 2014

Heridas y sangre.

De cada palo que me daba la vida, una cicatriz se unía a mi piel.
De cada lágrima que brotaba en mis ojos, llevaba una gota de sangre derramada.
De cada herida que sangraba, un día más se pasaba..
Y con el paso del tiempo y el dolor, sólo han quedado cicatrices. Un cuadro en mi piel del cual
no me siento orgullosa.
Coger la puta lámina afilada y volver a abrir la piel, buscando un aliento de respiración en aquel maldito desahogo.. Y a día de hoy, lo único que intento es pensar en un remedio para poder esconder aquellas cicatrizes que forman parte de mí y de mi pasado.

Es duro ver que la gente que tú quieres las tiene que ver.
Es duro ver como te cogen la muñeca para poder observarlas tan sólo unos segundos. Y cada vez que las miro, me recuerdo a mi misma que no puedo volver a caer, que por muy mal que esté, no puedo volver a coger la maldita cuchilla y lesionarme otra vez.
Aunque me sienta la mayor mierda del mundo no puedo, porque sería demostrar una vez más que sigo siendo aquella misma débil de hace unos años atrás.
Y a los que os autolesionáis, deciros que no lo hagáis; que sólo sirve para haceros daño las 24 horas del día y hacer daño a la gente que queréis.

domingo, 13 de julio de 2014

Ni contigo, ni sin ti.

Es increíble la manera en la que apareces en la vida de una persona cuando está en su peor momento y te quedas con ella.
Al principio, son citas a ciegas de tan sólo unos segundos; pero esas citas se van convirtiendo en momentos más largos, y a su vez empiezas a estar a su lado las 24 horas del día; y te vuelves como un maldito camino que tienes que recorrer para poder encontrar tu paz.
Y realmente comienzas a ser necesaria, casi como una especie de droga.. Empiezas a multiplicarte, a aparecer de distintas formas.. Formas que probablemente la gente no llegue a saber.
Y te vas asegurando de que te tiene cerca, de que cada minuto que pasa sigues a su lado.. Y en el fondo te sientes poderosa; porque te esconden por el miedo que tienen al que dirán, porque sabes que tarde o temprano se acaban arrepintiendo y otras veces desaparecen entre el dolor que causas y la angustia que tienen, y desaparecen contigo.
Porque sabes lo que duele que te vean, y lo que les duele que las personas de su alrededor puedan ver lo que has hecho.
Te sigues haciendo más fuerte con cada promesa rota, con cada promesa incumplida, con cada lágrima que te toca, con cada caricia que te hacen justo un momento antes..

¿Y sabes que es lo peor de todo?
Volver a ti cuando hacías meses, años que no estabas a mi lado.
Mirarte en el espejo después de haber estado contigo y sentirte peor de lo que ya te sentías por no haber tenido el suficiente coraje de decirte que no y de poder seguir con la promesa que habías hecho.
De no poder mirar a los ojos a la gente que confiaba en ti por no querer ver el dolor que puede haber en su mirada.
De ver lo que queda pasado unos días y tener que esconderlo porque no te sientes orgullosa. De tener que aprender a convivir con ello recordándote todos y cada uno de los días que no eras tan fuerte como pensabas..

Por eso dueles, por eso quemas, por eso te odio..
Por haber estado junto a mí y no haberte ido nunca. Por haberme encontrado con la guardia baja y haber vuelto a mi lado.
Por eso y por más, te odio.

sábado, 21 de junio de 2014

Siempre junto a mí.

Ella, confidente de mis más dulces sueños, de mis inconfesables pesadillas, de mis tristes lágrimas y de mis mejores sonrisas.
Ella, que desde que era pequeña me acompaña por el camino de la vida, agarrada de mi mano y sujetándome con fuerza en mis caidas.
Ella, que a pesar de lo malo o bueno que he podido hacer nunca me ha dejado de lado.
Ella, que me ha arropado cuando me he quedado dormida abrazada a la almohada y me ha acunado cuando en mis sueños aparecía.
Ella, que ha conseguido unirme a personas que a día de hoy y por fortuna, tengo a mi lado.
Ella, que conoce cada una de mis caídas, que ha llorado conmigo y ha conseguido que muchas veces me pudiera desahogar entre lágrimas.
Ella, que ha visto como mis puños chocaban contra la pared hasta no poder más..
Ella, que ha visto como se iban curando mis heridas y se convertían en cicatrices.
Ella, que calma a mis fantasmas.
Ella, que consigue sacarme sonrisas donde sólo hay pena, y consigue sacar mis ganas de vivir cuando sólo hay ganas de desaparecer..

Tras veintidós años, ella es la única que a pesar de haberla fallado, a pesar de ver lo débil que he podido o puedo llegar a ser; es la única que no me ha dejado, que no se ha ido.
Y por eso, vivo por ella.

¿Quién es ella?
Ella, se llama música.

viernes, 30 de mayo de 2014

Nacer, crecer, luchar.

Nací llorando y aprendiendo a luchar.
Crecí viendo a aquellos personajes de las películas de la infancia que luchaban contra los malos y ganaban. Crecí jugando en el patio del recreo, escalando árboles, haciéndome heridas, jugando con pelotas, jugando con gente de mi edad sin importar la raza o la religión.
Seguí creciendo y viendo como una desconocida se convirtió en mi alma gemela, conociéndome al cien por cien y siendo mi punto débil y mi fuerza a su vez.
Crecí viendo como gente que no me conocía de nada no querían saber de mí, como sin comprender el porqué no querían estar conmigo, autoculpándome sin saber muy bien el motivo del porqué lo hacían. Seguí creciendo, luchando año tras año contra aquellos miserables que lo único que conseguían eran quitarme las ganas de vivir. Viendo como me arrebataban mi sonrisa, y aprendiendo a luchar sola por primera vez. Viendo como nadie podía hacer apenas nada por mí y sólo me quedaba aguantar un día más.
Crecí sabiendo lo que era tener una cuadrilla a la que llamar familia, a la que amar cuales hermanos, por los que darías la vida por ellos y luchabas para que no se fueran. Y que al final, se deshiciera quedando los grandes y bonitos recuerdos vividos juntos.
Crecí viendo como personas que se encuentran a kilómetros de ti, te pueden llegar a ayudar muchísimo más que gente que tienes al lado.
Crecí luchando prácticamente sola.

Y a día de hoy, sigo luchando en esta puta vida llena de injusticias, sigo luchando por aquello que quiero, por aquello por lo que vale la pena ser feliz, por aquellas personas por las que merece la pena luchar. Sigo luchando por mi felicidad; pero esta vez no lucho sola.
Tengo la suerte de tener a mi lado a personas tan maravillosas a las que puedo llamar hermanas. Tengo unos padres a los que por motivos de la vida, puedo llamar héroes. Tengo una hermana que a pesar de que tengamos nuestros vaivenes, sé que sin ella no sería la misma. Tengo amigos con los que sé que puedo contar si lo necesito. Y tengo a mis chicos; esos con los que puedo contar si necesito hablar, o simplemente desahogarme entre lágrimas y risas. Porque tengo a mi familia..

Y me caí tantas veces que perdí la cuenta, me caí tantas veces que cada vez me costaba más levantarme, que me fallaban las fuerzas.. pero esta vez, si caigo, sé que no me voy a levantar sola, que alguien va a levantarme, a darme un abrazo y a sonreírme.. Y al final, son motivos por los que a mí me vale la pena vivir.

viernes, 16 de mayo de 2014

You are not alone.

Despertar y darte cuenta de las cosas; darte cuenta que bajaste a un infierno que hasta ahora no conociste y que todo esto te quema y te destroza por dentro.
Que todo aquello que habías construido se desvanecía, se rompía, se destrozaba en cuestión de segundos. Y es entonces cuando comienzas a pensar en lo que has pasado, y te empiezas a dar asco, a no entender porque no lo hiciste antes, porque seguías aguantando todo lo que habías pasado y porque tardaste tanto.

Piensas y vuelves a pensar en el daño que estabas sufriendo. Y lloras; lloras mares de dolor, mares de tristeza, de rabia y de asco. Entonces, comienzas a hablar, por fin te decides, y hablas.
Comienzas a tener miedo del que dirán, de hacer sufrir a la gente que quieres y comienzas a ver como tienes que volver a resurgir de tus propias cenizas, pero con más miedo que nunca.

Y de repente, sin que te des cuenta, te encuentras con gente que para ti se han convertido en ángeles, y ves como esa gente que te quiere, no te da la espalda; si no que te abrazan cuando lloras, secan tus lágrimas, te hacen sonreír y te ayudan a luchar.
Y es entonces, cuando te encuentras con personas que sin conocerte de nada te cuidan, te protegen te abren sus brazos, su casa, te abrazan, te hacen sonreír, te hacen sentir mejor persona y te ayudan a ver que no eres tan miserable como tú crees.
Ves como ella, tu pequeña estrella te calma con sus abrazos, como esos desconocidos se van convirtiendo en tu familia, y como a pesar de todo siguen a tu lado. Porque no importa el motivo, pero están ahí, lo sabes y te lo hacen ver. Aprendes a cambiar el chip, a desconectar y a estar bien cuando estás con ellos.

Observas como tus sentimientos hablan cuando piensas en todo lo que tienes que agradecer. Aprendes a que en esta guerra van a estar todos ellos a tu lado; y te siguen guiando, te siguen sacando sonrisas, vas teniendo bellos recuerdos y cuando lloras, es de alegría, porque sabes que tienes a gente maravillosa. Te das cuenta de que, aunque caigas, ellos te van a ayudar a levantar.
Y que en todo momento, te recuerdan tres simples palabras que consigue que te emociones y te den más fuerza para luchar: No estás sola.

jueves, 10 de abril de 2014

Sucia sociedad.

Me gustaría empezar con un saludo cordial pero creo que sería mentir, y sinceramente, no soy una falsa.
Tú, en el presente actual te encargas de hundir a las personas en lo más profundo del hoyo.

Si eres una chica con gustos similares a los que tiene un chico; ya eres un bicho raro, y si lo que cuento, ocurre exactamente al revés, ese chico es "homosexual" o "retrasado" y automáticamente vuestro pequeño y miserable cerebro te hace ser una completa basura y comienzas a machacar a esa persona.
Si eres una persona de color, o de otra religión, automáticamente ya tiene que ser un ladrón, un asesino o algo similar.
Si eres una persona bastante tímida, significa que eres una "estrecha"; pero si eres todo lo contrario, si eres una persona abierta a conocer gente, ya eres una "chica fácil".

Si te gusta ver series, películas, animes y leer manga, toman la palabra >> Friki << como un insulto y te abasallan a hundirte y hacerte daño.
Si prefieres quedarte en casa por la noche en vez de estar de fiesta hasta la madrugada, significa que eres una sosa; y si por el contrario, te gusta mucho la fiesta, eres un buscón/a.
Si pesas unos kilos más de lo normal, eres una obesa que no te quiere nadie; y si tu constitución tiende más bien a la delgadez, significa que eres una anoréxica o bulímica y que sólo lo haces para llamar la atención.
Si te gustan los tatuajes y los "piercings" eres una macarra; y si es todo lo contrario, eres una pija.

El caso es quejarse por algo aunque realmente no tengas argumentos obvios para demostrar que eres tú quién tiene la razón.
Querida sociedad: Das asco.
Después no preguntes porque nos revelamos en tu contra, cuando eres la primera que nos incita a hacerlo.

Fdo:
Alguien que tuvo que echarle un par de huevos a la vida.

miércoles, 2 de abril de 2014

El placer de amarte.

Nadie podría imaginar que los sentimientos fueran tan fuertes cuando quieres a alguien que está a cientos de kilómetros y no puedes estar con ella; hasta que al final los puedes cruzar, y es entonces cuando te encuentras a su lado y dejas que los sentimientos y el corazón actúen.

Pero tras mucho tiempo, te tenía enfrente mía y nadie nos podía molestar. Unas mantas en el suelos nos hacía de colchón, y tan sólo teníamos que dejarnos llevar.
Sentí como tus manos se entrelazaban con las mías y mi respiración se volvía más rápida. Ambos dimos un paso y nos acercamos más al otro. Nos quedamos quietos, a unos pocos milímetros de nuestros labios y simplemente nos miramos. Y poco a poco, nuestros labios se fueron juntando hasta que se terminar de unir e irremediablemente nos besamos..
Sentí como me besabas por primera vez. Tus labios eran suaves y besarte era como estar rodeado de ángeles. Mis manos se soltaron de las tuyas y comenzé a estrecharte entre mis brazos sin separarme de tus labios.. Comenzé a bajar por tu cuello, dándote pequeños besos mientras jugabas con mis pelos y yo empezé a desnudarte.
Noté como tu camiseta caía sobre mi brazo hasta caer al suelo al mismo tiempo que yo te besaba con más pasión e iba acercándome a tu pecho hasta llegar al botón de tus pantalones. Desabrochándolo con suavidad y notando como te estremecías con cada pequeña caricia que te daba.
En ese instante, me tumbaste en el suelo y sentí como tus manos recorrían cada centímetro de mi camiseta, buscando el final de ella para poder rozarnos piel con piel.
Tus besos eran largos y suaves y yo, cada vez me sentía más húmeda, con más calor y con más ganas de hacerte el amor. Mis manos rodeaban tu cintura haciendo círculos con las yemas de mis dedos y sintiendo tu piel en contacto con mi cuerpo.
Tu ropa me hacía de almohada mientras tú me desvestías con tanta suavidad como si de seda se tratara. A los pocos segundos, estábamos ambos en ropa interior y tú encima mío.
Mis manos bajaban por tu espalda hasta llegar al calzoncillo, mientras te lo quitaba despacio y rozándote con mis manos; y tus manos, bajaban por mi cuello llegando a mis pechos, mientras empezabas a tocarlos suavemente juntándolos con tus labios y tu lengua. Y cada vez te sentía más, hasta que me terminaste de desnudad y con dulzura y pasión me hiciste tuya.
Te sentía dentro de mí, sentía cada poro de tu hermosa piel junto a mí. Te miraba a los ojos mientras me hacías tuya con cada movimiento, con cada gesto, y la felicidad que existía en esa habitación era inmensa.

Llené tu cuerpo de pequeños mordisquitos acompañados de dulces y suaves besos y tú a cambio, me llenabas de arrumacos y caricias mientras me hacías el amor.
Cada centímetro de nuestros cuerpos había sido acariciado, tocado y besado por la otra persona sin importar la zona que fuera. Y cada vez que lo hacíamos, cada vez que te hacía mío era como volver al cielo. Cada vez que te hacía mío de una y mil posturas era un placer inmenso. Era el placer de amarte.

martes, 4 de marzo de 2014

Puyol, eterno capitán.

Es posible que esto nunca llegues a leerlo, pero como culé que soy, necesitaba decírtelo.

Hoy, nos ha llegado la dura noticia para todos los culés de que te vas del equipo en 3 meses y para mí, ha sido como si me echaran un cubo de agua helada en pleno invierno.
Sé que tarde o temprano tenía que ser, lo hemos visto muchas veces pero no nos lo esperábamos. Y por muy concienciados que podríamos estar siempre nos dolería.

Prácticamente he crecido viéndote en el campo, con tus colores, con tu amado equipo. Tan sólo tenía 7 años
cuando el Fútbol Club Barcelona se caló muy hondo y hasta ahora la sangre blaugrana sigue corriendo por
mis venas. Inocentemente caí en las garras del fútbol y aunque poco puedo saber y mucho me queda por saber; lo que sí sé, es que si el Barça ha seguido adelante muchas veces ha sido por tu entereza y por tu ímpetu.
Pocas palabras podrán salir en este pequeño texto que te estoy dedicando, pero todas ellas son desde el corazón.

Gracias por no haber tirado la toalla nunca.
Gracias por enseñarnos el valor de la fuerza.
Gracias por cada partido en el que has estado en el campo, demostrando tu fútbol.
Gracias por tantas alegrías tanto en el Barça como en la Selección Española.
Gracias por haber luchado al lado del equipo tanto en los buenos como en los malos momentos.
Gracias por todo, capitán.
Todos los que te admiramos, y todos los que te conocen sabemos quien se va del equipo. Y sabemos que jamás habrá nadie como tú.

"Es un lujo jugar con Puyol. Me echa la bronca al más mínimo error aunque sea el último minuto del partido y vayamos ganando 5-0" - Gerard Piqué.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Mamá y su guerra contra su mayor obstáculo.

Nunca te imaginas que algo tan simple como una simple bacteria puede llegar a quitar un preciado tesoro como es la vida misma.
Y nunca te lo imaginas, hasta que sucede. Y cuando ocurre, te llega a doler muchísimo más que culquier otra cosa del mundo.

"Ella llevaba mala desde verano, creía que eran simples cólicos porque eso era lo que les decían los médicos pero un 6 de Febrero todo cambió.
Llegó a urgencias porque se encontraba con bastante dolores persistentes y se encontraba bastante mal. Y tras varias pruebas llegaron a la conclusión de que se tenía que quedar ingresada. Pasados varios días y tras algunas pruebas los médicos encontraron una bacteria en el que literalmente le estaba comiendo por dentro.
Había pasado por el hígado y el bazo, y le había dejado secuelas y ahora se había postrado en las válvulas aórtica y mitral del corazón; comiéndoselo literalmente.
El día 10 se la llevaron a otro hospital, fuera de la ciudad en el que podrían tratarla mejor lo que tenía, no sin antes tener una medicación que ayudaba a que desapareciera aquella bacteria. Y papá se fue con ella, sin dejarla sola.
La mañana del día siguiente transcurría con normalidad, aunque yo no estaba en este mundo. No me separaba del móvil, aunque no contaba nada a nadie, más que a mis mejores amigas. Ese mediodía, yo salía sobre la 1 de clase y me dirigía a la parada del autobus que me llevaría a casa de mi tía a comer.
Sobre las 16.00h llegó papá a casa de la tía, y estaba muy serio. Era la primera vez que le vi llorar mucho y en cuanto vi su cara apagada, me temí lo peor.
Nos explicó a la tata y a mí, que mamá estaba muy mal, que la habían tenido que inducir al coma porque de toser se ahogaba, corría bastante peligro y la tenían que operar al día siguiente de urgencia . En ese instante en el que me lo contó, me quedé sin respiración durante unos segundos, y rompí a llorar. Jamás, jamás, había visto a toda mi familia llorar y me di cuenta de que era algo muy muy serio.
En cuanto lo supimos, la prima, papá, la tata y yo nos fuimos directamente al hospital; necesitabamos verla. Yo no dejaba de temblar, de llorar y de gritar en silencio. Lo primero que dije cuando papá me contó lo que tenía que pasar, fue decirle que iba a llamar a mi tutor para decirle que no iba a ir a clase al día siguiente.
Cuando conseguí estar entera, le llamé y en cuanto oí su voz rompí a llorar como nunca lo había hecho y entre llantos le expliqué al profesor lo que pasaba.. "Todo saldrá bien, Gala" me dijo.

Llegamos al hospital al cabo de una hora, y la tata y yo fuimos a ver a mamá. Estaba dormida, llena de tubos, y no se despertaba. La tata le agarraba una mano, yo la otra y llorábamos.
Llorábamos mucho. "Mamá, saldrás de esta, ya lo verás" le decía yo. "Mamá no te vayas, por favor.." le decía la tata. No dejaba de decirle lo mucho que la quería, que la amaba y que la necesitaba. Salimos la tata y yo agarradas y después entró mi prima, y después papá. Yo me senté y sin dejar de llorar fijé la vista en un punto. Quería llorar, gritar, patalear y maldecir a todo ser viviente; pero no podía ser tan débil.. Mamá me necesitaba fuerte y si aguantaba era sólo por ella.
No sé cuanto tiempo pasó exactamente pero sé cuando salimos ya era de noche. Papá se vino con nosotros porque no dejaban que se quedara nadie y eso, me repateaba aún más, pero mamá necesitaba descansar.
Llegué a casa, y me fui a la habitación de mamá, cogí uno de sus jerseys y me quedé un rato allí. A las 8,30h del día 12 de Febrero de 2009 nos dirigíamos al hospital. A las 8.00h habían subido a mamá al quirófano y ya estaban operándola.
Llegamos a la sala de espera y se me hizo eterno. No dejaba de dar vueltas.. De la sala de espera, a sentarme enfrente de la puerta de quirófano; de allí a las escaleras que habían al lado. No me separaba del mp3 ni del móvil. Lloraba, me secaba las lágrimas, respiraba hondo y volvía a llorar. A las 14,00h salió el cirujano explicando como había ido la operación y que pronto podíamos verla.
Al cabo de media hora aproximadamente nos dejaron verla 5 minutos y.. ahí estaba ella. Despierta, aunque intubada. Aún no podía hablar y eso le hacía llorar. Lo único que hicimos el primer minuto fue abrazarla, llorar y sonreír. Después la tranquilizamos, la dijimos que descansara, que mañana sería otro día y que todo iba a acabar.

Fueron pasando los días; mamá mejoraba por momentos y a los tres días ya le pasaron a planta, y al cabo de un par de días, ya estaba en Vitoria de nuevo. Cada día estaba mejor, sonreía más y estaba más guapa que nunca. El 27 de Marzo del 2009 regresó con nosotras a casa.
Realmente en ningún momento me sentí sola; todo el mundo preguntaba por ella y nos ayudaban, aunque realmente nosotras dos solas nos apañabamos muy bien.

Y hoy, 5 años después; intento hacerla reír todos los días, o al menos verla sonreír. Ella me demostró que es más fuerte de lo que nadie se pensaba y que no es tan fácil acabar con ella. Algunos pensareis que exagero cuando os cuento todo con tanto detalle, pero creedme; a pesar de todo el tiempo que ha pasado, de que ella está bien, que le dieron el alta en Cardiología y que "su reloj" funciona a la perfección, sigo llorando cada vez que lo recuerdo.
Pero mamá, es mamá y tengo la suerte de tener a la mejor madre del mundo. Mi heroína, mi suerte.

Mamá, te amo."