Buenas noches, noche:
Tu oscuridad alimenta mi alma llenando mi paz interior de momentos a solas. Momentos en los que tengo que pasar a tu lado y tú conmigo.
Sin apenas hacer nada más que aparecer, consigues que mi yo interior pueda desahogarse sola en un abismo de dolor y lágrimas mientras mi alma lucha contra la impotencia o contra esas ganas que tengo de no llorar.
Me haces compañía en el momento exacto, en los momentos adecuados, y tu luna me cuida en esas noches que me quedo hasta las tantas imaginando cosas o hechos que sé que no podrían pasar. Ella está enfrente mío recordando porque me encanta la noche, porque me gusta estar sentada en mi ventana observándola sin hacer nada más que beber y respirar. ¿Y el porqué? Muy sencillo.. está ella.
Pero también estáis a mi lado en los momentos buenos, en aquellos momentos en los que estoy con la gente que quiero; bien sentados en un parque o simplemente dando una vuelta por la hermosa ciudad. Viendo como las estrellas desaparecen entre las luces de las farolas y observando como la gente camina hacia un punto fijo esperando a más personas.
Por todo ello eres tan bella, porque encajas perfectamente en todas las situaciones y porque haces que me pueda sentir mejor conmigo misma. Sé que me has visto muchas veces como lloraba hasta que me quedaba sin fuerzas y me dormía, como separaba mi piel con una cuchilla por el dolor o simplemente sonreía de alegría porque estaba al lado de la gente que me importaba.
Una y mil veces más; gracias noche, gracias luna.
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