viernes, 24 de mayo de 2013

Todo por tu culpa.

Y un día me desperté. Me desperté porque oí a mi madre llorar. Y cuando la ví, aunque no sabía el motivo, comprendía que algo iba mal. Y cuando la ví, mi corazón se hirió.
Y me lo dijo.. Ella se había ido y no iba a volver. Te la llevaste, me la quitaste y ya no podía estar a mi lado.
¿Sabes que es lo que más me dolía? Que yo no podía hacer nada. Ella no iba a volver y tampoco podría hacer feliz a mi mamá y a mi hermana.
En ese momento se me encogíó y se me paró el corazón. Las lágrimas empezaron a formar parte de mi rostro y el dolor y la desesperación se unieron a ellas.

No pensaste en nadie.. No pensaste en que éramos pequeñas, que yo tenía que disfrutar mucho más de ella, que no quería echarla de menos porque no quería perderla.
No pensaste en lo mal que estaría mi madre, mi hermana, mis tíos, mis primos.. No pensaste en el dolor que iba a ser cuando nos tuvieramos que despedir de ella.. Y lo peor fue, que yo no tenía la suficiente fuerza para ir al entierro o a la misa, que no era capaz de decirla adiós.
Sólo quiero que sepas que haces daño, que duele muchísimo echarla de menos, pero lo que jamás podrás conseguir es que me olvide de ella.

1 comentario:

  1. mi nenaa linda¡¡que verdad y que doloroso lo que escribes...comprendo bien el dolor de perder a algún ser querido y el dolor que provoca hecharla de menos cada vez mas..TQ MUCHO MUCHO NENITAAA QUE GRANDE ERES;)

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