De cada palo que me daba la vida, una cicatriz se unía a mi piel.
De cada lágrima que brotaba en mis ojos, llevaba una gota de sangre derramada.
De cada herida que sangraba, un día más se pasaba..
Y con el paso del tiempo y el dolor, sólo han quedado cicatrices. Un cuadro en mi piel del cual
no me siento orgullosa.
Coger la puta lámina afilada y volver a abrir la piel, buscando un aliento de respiración en aquel maldito desahogo.. Y a día de hoy, lo único que intento es pensar en un remedio para poder esconder aquellas cicatrizes que forman parte de mí y de mi pasado.
Es duro ver que la gente que tú quieres las tiene que ver.
Es duro ver como te cogen la muñeca para poder observarlas tan sólo unos segundos. Y cada vez que las miro, me recuerdo a mi misma que no puedo volver a caer, que por muy mal que esté, no puedo volver a coger la maldita cuchilla y lesionarme otra vez.
Aunque me sienta la mayor mierda del mundo no puedo, porque sería demostrar una vez más que sigo siendo aquella misma débil de hace unos años atrás.
Y a los que os autolesionáis, deciros que no lo hagáis; que sólo sirve para haceros daño las 24 horas del día y hacer daño a la gente que queréis.
'El papel y el boli no te juzgan, no votan; tan sólo transcriben la verdad y me permiten pasar página.' (R.Barguer)
lunes, 11 de agosto de 2014
domingo, 13 de julio de 2014
Ni contigo, ni sin ti.
Es increíble la manera en la que apareces en la vida de una persona cuando está en su peor momento y te quedas con ella.
Al principio, son citas a ciegas de tan sólo unos segundos; pero esas citas se van convirtiendo en momentos más largos, y a su vez empiezas a estar a su lado las 24 horas del día; y te vuelves como un maldito camino que tienes que recorrer para poder encontrar tu paz.
Y realmente comienzas a ser necesaria, casi como una especie de droga.. Empiezas a multiplicarte, a aparecer de distintas formas.. Formas que probablemente la gente no llegue a saber.
Y te vas asegurando de que te tiene cerca, de que cada minuto que pasa sigues a su lado.. Y en el fondo te sientes poderosa; porque te esconden por el miedo que tienen al que dirán, porque sabes que tarde o temprano se acaban arrepintiendo y otras veces desaparecen entre el dolor que causas y la angustia que tienen, y desaparecen contigo.
Porque sabes lo que duele que te vean, y lo que les duele que las personas de su alrededor puedan ver lo que has hecho.
Te sigues haciendo más fuerte con cada promesa rota, con cada promesa incumplida, con cada lágrima que te toca, con cada caricia que te hacen justo un momento antes..
¿Y sabes que es lo peor de todo?
Volver a ti cuando hacías meses, años que no estabas a mi lado.
Mirarte en el espejo después de haber estado contigo y sentirte peor de lo que ya te sentías por no haber tenido el suficiente coraje de decirte que no y de poder seguir con la promesa que habías hecho.
De no poder mirar a los ojos a la gente que confiaba en ti por no querer ver el dolor que puede haber en su mirada.
De ver lo que queda pasado unos días y tener que esconderlo porque no te sientes orgullosa. De tener que aprender a convivir con ello recordándote todos y cada uno de los días que no eras tan fuerte como pensabas..
Por eso dueles, por eso quemas, por eso te odio..
Por haber estado junto a mí y no haberte ido nunca. Por haberme encontrado con la guardia baja y haber vuelto a mi lado.
Por eso y por más, te odio.
Al principio, son citas a ciegas de tan sólo unos segundos; pero esas citas se van convirtiendo en momentos más largos, y a su vez empiezas a estar a su lado las 24 horas del día; y te vuelves como un maldito camino que tienes que recorrer para poder encontrar tu paz.
Y realmente comienzas a ser necesaria, casi como una especie de droga.. Empiezas a multiplicarte, a aparecer de distintas formas.. Formas que probablemente la gente no llegue a saber.
Y te vas asegurando de que te tiene cerca, de que cada minuto que pasa sigues a su lado.. Y en el fondo te sientes poderosa; porque te esconden por el miedo que tienen al que dirán, porque sabes que tarde o temprano se acaban arrepintiendo y otras veces desaparecen entre el dolor que causas y la angustia que tienen, y desaparecen contigo.
Porque sabes lo que duele que te vean, y lo que les duele que las personas de su alrededor puedan ver lo que has hecho.
Te sigues haciendo más fuerte con cada promesa rota, con cada promesa incumplida, con cada lágrima que te toca, con cada caricia que te hacen justo un momento antes..
¿Y sabes que es lo peor de todo?
Volver a ti cuando hacías meses, años que no estabas a mi lado.
Mirarte en el espejo después de haber estado contigo y sentirte peor de lo que ya te sentías por no haber tenido el suficiente coraje de decirte que no y de poder seguir con la promesa que habías hecho.
De no poder mirar a los ojos a la gente que confiaba en ti por no querer ver el dolor que puede haber en su mirada.
De ver lo que queda pasado unos días y tener que esconderlo porque no te sientes orgullosa. De tener que aprender a convivir con ello recordándote todos y cada uno de los días que no eras tan fuerte como pensabas..
Por eso dueles, por eso quemas, por eso te odio..
Por haber estado junto a mí y no haberte ido nunca. Por haberme encontrado con la guardia baja y haber vuelto a mi lado.
Por eso y por más, te odio.
sábado, 21 de junio de 2014
Siempre junto a mí.
Ella, confidente de mis más dulces sueños, de mis inconfesables pesadillas, de mis tristes lágrimas y de mis mejores sonrisas.
Ella, que desde que era pequeña me acompaña por el camino de la vida, agarrada de mi mano y sujetándome con fuerza en mis caidas.
Ella, que a pesar de lo malo o bueno que he podido hacer nunca me ha dejado de lado.
Ella, que me ha arropado cuando me he quedado dormida abrazada a la almohada y me ha acunado cuando en mis sueños aparecía.
Ella, que ha conseguido unirme a personas que a día de hoy y por fortuna, tengo a mi lado.
Ella, que conoce cada una de mis caídas, que ha llorado conmigo y ha conseguido que muchas veces me pudiera desahogar entre lágrimas.
Ella, que ha visto como mis puños chocaban contra la pared hasta no poder más..
Ella, que ha visto como se iban curando mis heridas y se convertían en cicatrices.
Ella, que calma a mis fantasmas.
Ella, que consigue sacarme sonrisas donde sólo hay pena, y consigue sacar mis ganas de vivir cuando sólo hay ganas de desaparecer..
Tras veintidós años, ella es la única que a pesar de haberla fallado, a pesar de ver lo débil que he podido o puedo llegar a ser; es la única que no me ha dejado, que no se ha ido.
Y por eso, vivo por ella.
¿Quién es ella?
Ella, se llama música.
Ella, que desde que era pequeña me acompaña por el camino de la vida, agarrada de mi mano y sujetándome con fuerza en mis caidas.
Ella, que a pesar de lo malo o bueno que he podido hacer nunca me ha dejado de lado.
Ella, que me ha arropado cuando me he quedado dormida abrazada a la almohada y me ha acunado cuando en mis sueños aparecía.
Ella, que ha conseguido unirme a personas que a día de hoy y por fortuna, tengo a mi lado.
Ella, que conoce cada una de mis caídas, que ha llorado conmigo y ha conseguido que muchas veces me pudiera desahogar entre lágrimas.
Ella, que ha visto como mis puños chocaban contra la pared hasta no poder más..
Ella, que ha visto como se iban curando mis heridas y se convertían en cicatrices.
Ella, que calma a mis fantasmas.
Ella, que consigue sacarme sonrisas donde sólo hay pena, y consigue sacar mis ganas de vivir cuando sólo hay ganas de desaparecer..
Tras veintidós años, ella es la única que a pesar de haberla fallado, a pesar de ver lo débil que he podido o puedo llegar a ser; es la única que no me ha dejado, que no se ha ido.
Y por eso, vivo por ella.
¿Quién es ella?
Ella, se llama música.
viernes, 30 de mayo de 2014
Nacer, crecer, luchar.
Nací llorando y aprendiendo a luchar.
Crecí viendo a aquellos personajes de las películas de la infancia que luchaban contra los malos y ganaban. Crecí jugando en el patio del recreo, escalando árboles, haciéndome heridas, jugando con pelotas, jugando con gente de mi edad sin importar la raza o la religión.
Seguí creciendo y viendo como una desconocida se convirtió en mi alma gemela, conociéndome al cien por cien y siendo mi punto débil y mi fuerza a su vez.
Crecí viendo como gente que no me conocía de nada no querían saber de mí, como sin comprender el porqué no querían estar conmigo, autoculpándome sin saber muy bien el motivo del porqué lo hacían. Seguí creciendo, luchando año tras año contra aquellos miserables que lo único que conseguían eran quitarme las ganas de vivir. Viendo como me arrebataban mi sonrisa, y aprendiendo a luchar sola por primera vez. Viendo como nadie podía hacer apenas nada por mí y sólo me quedaba aguantar un día más.
Crecí sabiendo lo que era tener una cuadrilla a la que llamar familia, a la que amar cuales hermanos, por los que darías la vida por ellos y luchabas para que no se fueran. Y que al final, se deshiciera quedando los grandes y bonitos recuerdos vividos juntos.
Crecí viendo como personas que se encuentran a kilómetros de ti, te pueden llegar a ayudar muchísimo más que gente que tienes al lado.
Crecí luchando prácticamente sola.
Y a día de hoy, sigo luchando en esta puta vida llena de injusticias, sigo luchando por aquello que quiero, por aquello por lo que vale la pena ser feliz, por aquellas personas por las que merece la pena luchar. Sigo luchando por mi felicidad; pero esta vez no lucho sola.
Tengo la suerte de tener a mi lado a personas tan maravillosas a las que puedo llamar hermanas. Tengo unos padres a los que por motivos de la vida, puedo llamar héroes. Tengo una hermana que a pesar de que tengamos nuestros vaivenes, sé que sin ella no sería la misma. Tengo amigos con los que sé que puedo contar si lo necesito. Y tengo a mis chicos; esos con los que puedo contar si necesito hablar, o simplemente desahogarme entre lágrimas y risas. Porque tengo a mi familia..
Y me caí tantas veces que perdí la cuenta, me caí tantas veces que cada vez me costaba más levantarme, que me fallaban las fuerzas.. pero esta vez, si caigo, sé que no me voy a levantar sola, que alguien va a levantarme, a darme un abrazo y a sonreírme.. Y al final, son motivos por los que a mí me vale la pena vivir.
Crecí viendo a aquellos personajes de las películas de la infancia que luchaban contra los malos y ganaban. Crecí jugando en el patio del recreo, escalando árboles, haciéndome heridas, jugando con pelotas, jugando con gente de mi edad sin importar la raza o la religión.
Seguí creciendo y viendo como una desconocida se convirtió en mi alma gemela, conociéndome al cien por cien y siendo mi punto débil y mi fuerza a su vez.
Crecí viendo como gente que no me conocía de nada no querían saber de mí, como sin comprender el porqué no querían estar conmigo, autoculpándome sin saber muy bien el motivo del porqué lo hacían. Seguí creciendo, luchando año tras año contra aquellos miserables que lo único que conseguían eran quitarme las ganas de vivir. Viendo como me arrebataban mi sonrisa, y aprendiendo a luchar sola por primera vez. Viendo como nadie podía hacer apenas nada por mí y sólo me quedaba aguantar un día más.
Crecí sabiendo lo que era tener una cuadrilla a la que llamar familia, a la que amar cuales hermanos, por los que darías la vida por ellos y luchabas para que no se fueran. Y que al final, se deshiciera quedando los grandes y bonitos recuerdos vividos juntos.
Crecí viendo como personas que se encuentran a kilómetros de ti, te pueden llegar a ayudar muchísimo más que gente que tienes al lado.
Crecí luchando prácticamente sola.
Y a día de hoy, sigo luchando en esta puta vida llena de injusticias, sigo luchando por aquello que quiero, por aquello por lo que vale la pena ser feliz, por aquellas personas por las que merece la pena luchar. Sigo luchando por mi felicidad; pero esta vez no lucho sola.
Tengo la suerte de tener a mi lado a personas tan maravillosas a las que puedo llamar hermanas. Tengo unos padres a los que por motivos de la vida, puedo llamar héroes. Tengo una hermana que a pesar de que tengamos nuestros vaivenes, sé que sin ella no sería la misma. Tengo amigos con los que sé que puedo contar si lo necesito. Y tengo a mis chicos; esos con los que puedo contar si necesito hablar, o simplemente desahogarme entre lágrimas y risas. Porque tengo a mi familia..
Y me caí tantas veces que perdí la cuenta, me caí tantas veces que cada vez me costaba más levantarme, que me fallaban las fuerzas.. pero esta vez, si caigo, sé que no me voy a levantar sola, que alguien va a levantarme, a darme un abrazo y a sonreírme.. Y al final, son motivos por los que a mí me vale la pena vivir.
viernes, 16 de mayo de 2014
You are not alone.
Despertar y darte cuenta de las cosas; darte cuenta que bajaste a un infierno que hasta ahora no conociste y que todo esto te quema y te destroza por dentro.
Que todo aquello que habías construido se desvanecía, se rompía, se destrozaba en cuestión de segundos. Y es entonces cuando comienzas a pensar en lo que has pasado, y te empiezas a dar asco, a no entender porque no lo hiciste antes, porque seguías aguantando todo lo que habías pasado y porque tardaste tanto.
Piensas y vuelves a pensar en el daño que estabas sufriendo. Y lloras; lloras mares de dolor, mares de tristeza, de rabia y de asco. Entonces, comienzas a hablar, por fin te decides, y hablas.
Comienzas a tener miedo del que dirán, de hacer sufrir a la gente que quieres y comienzas a ver como tienes que volver a resurgir de tus propias cenizas, pero con más miedo que nunca.
Y de repente, sin que te des cuenta, te encuentras con gente que para ti se han convertido en ángeles, y ves como esa gente que te quiere, no te da la espalda; si no que te abrazan cuando lloras, secan tus lágrimas, te hacen sonreír y te ayudan a luchar.
Y es entonces, cuando te encuentras con personas que sin conocerte de nada te cuidan, te protegen te abren sus brazos, su casa, te abrazan, te hacen sonreír, te hacen sentir mejor persona y te ayudan a ver que no eres tan miserable como tú crees.
Ves como ella, tu pequeña estrella te calma con sus abrazos, como esos desconocidos se van convirtiendo en tu familia, y como a pesar de todo siguen a tu lado. Porque no importa el motivo, pero están ahí, lo sabes y te lo hacen ver. Aprendes a cambiar el chip, a desconectar y a estar bien cuando estás con ellos.
Observas como tus sentimientos hablan cuando piensas en todo lo que tienes que agradecer. Aprendes a que en esta guerra van a estar todos ellos a tu lado; y te siguen guiando, te siguen sacando sonrisas, vas teniendo bellos recuerdos y cuando lloras, es de alegría, porque sabes que tienes a gente maravillosa. Te das cuenta de que, aunque caigas, ellos te van a ayudar a levantar.
Y que en todo momento, te recuerdan tres simples palabras que consigue que te emociones y te den más fuerza para luchar: No estás sola.
Que todo aquello que habías construido se desvanecía, se rompía, se destrozaba en cuestión de segundos. Y es entonces cuando comienzas a pensar en lo que has pasado, y te empiezas a dar asco, a no entender porque no lo hiciste antes, porque seguías aguantando todo lo que habías pasado y porque tardaste tanto.
Piensas y vuelves a pensar en el daño que estabas sufriendo. Y lloras; lloras mares de dolor, mares de tristeza, de rabia y de asco. Entonces, comienzas a hablar, por fin te decides, y hablas.
Comienzas a tener miedo del que dirán, de hacer sufrir a la gente que quieres y comienzas a ver como tienes que volver a resurgir de tus propias cenizas, pero con más miedo que nunca.
Y de repente, sin que te des cuenta, te encuentras con gente que para ti se han convertido en ángeles, y ves como esa gente que te quiere, no te da la espalda; si no que te abrazan cuando lloras, secan tus lágrimas, te hacen sonreír y te ayudan a luchar.
Y es entonces, cuando te encuentras con personas que sin conocerte de nada te cuidan, te protegen te abren sus brazos, su casa, te abrazan, te hacen sonreír, te hacen sentir mejor persona y te ayudan a ver que no eres tan miserable como tú crees.
Ves como ella, tu pequeña estrella te calma con sus abrazos, como esos desconocidos se van convirtiendo en tu familia, y como a pesar de todo siguen a tu lado. Porque no importa el motivo, pero están ahí, lo sabes y te lo hacen ver. Aprendes a cambiar el chip, a desconectar y a estar bien cuando estás con ellos.
Observas como tus sentimientos hablan cuando piensas en todo lo que tienes que agradecer. Aprendes a que en esta guerra van a estar todos ellos a tu lado; y te siguen guiando, te siguen sacando sonrisas, vas teniendo bellos recuerdos y cuando lloras, es de alegría, porque sabes que tienes a gente maravillosa. Te das cuenta de que, aunque caigas, ellos te van a ayudar a levantar.
Y que en todo momento, te recuerdan tres simples palabras que consigue que te emociones y te den más fuerza para luchar: No estás sola.
jueves, 10 de abril de 2014
Sucia sociedad.
Me gustaría empezar con un saludo cordial pero creo que sería mentir, y sinceramente, no soy una falsa.
Tú, en el presente actual te encargas de hundir a las personas en lo más profundo del hoyo.
Si eres una chica con gustos similares a los que tiene un chico; ya eres un bicho raro, y si lo que cuento, ocurre exactamente al revés, ese chico es "homosexual" o "retrasado" y automáticamente vuestro pequeño y miserable cerebro te hace ser una completa basura y comienzas a machacar a esa persona.
Si eres una persona de color, o de otra religión, automáticamente ya tiene que ser un ladrón, un asesino o algo similar.
Si eres una persona bastante tímida, significa que eres una "estrecha"; pero si eres todo lo contrario, si eres una persona abierta a conocer gente, ya eres una "chica fácil".
Si te gusta ver series, películas, animes y leer manga, toman la palabra >> Friki << como un insulto y te abasallan a hundirte y hacerte daño.
Si prefieres quedarte en casa por la noche en vez de estar de fiesta hasta la madrugada, significa que eres una sosa; y si por el contrario, te gusta mucho la fiesta, eres un buscón/a.
Si pesas unos kilos más de lo normal, eres una obesa que no te quiere nadie; y si tu constitución tiende más bien a la delgadez, significa que eres una anoréxica o bulímica y que sólo lo haces para llamar la atención.
Si te gustan los tatuajes y los "piercings" eres una macarra; y si es todo lo contrario, eres una pija.
El caso es quejarse por algo aunque realmente no tengas argumentos obvios para demostrar que eres tú quién tiene la razón.
Querida sociedad: Das asco.
Después no preguntes porque nos revelamos en tu contra, cuando eres la primera que nos incita a hacerlo.
Fdo:
Alguien que tuvo que echarle un par de huevos a la vida.
Tú, en el presente actual te encargas de hundir a las personas en lo más profundo del hoyo.
Si eres una chica con gustos similares a los que tiene un chico; ya eres un bicho raro, y si lo que cuento, ocurre exactamente al revés, ese chico es "homosexual" o "retrasado" y automáticamente vuestro pequeño y miserable cerebro te hace ser una completa basura y comienzas a machacar a esa persona.
Si eres una persona de color, o de otra religión, automáticamente ya tiene que ser un ladrón, un asesino o algo similar.
Si eres una persona bastante tímida, significa que eres una "estrecha"; pero si eres todo lo contrario, si eres una persona abierta a conocer gente, ya eres una "chica fácil".
Si te gusta ver series, películas, animes y leer manga, toman la palabra >> Friki << como un insulto y te abasallan a hundirte y hacerte daño.
Si prefieres quedarte en casa por la noche en vez de estar de fiesta hasta la madrugada, significa que eres una sosa; y si por el contrario, te gusta mucho la fiesta, eres un buscón/a.
Si pesas unos kilos más de lo normal, eres una obesa que no te quiere nadie; y si tu constitución tiende más bien a la delgadez, significa que eres una anoréxica o bulímica y que sólo lo haces para llamar la atención.
Si te gustan los tatuajes y los "piercings" eres una macarra; y si es todo lo contrario, eres una pija.
El caso es quejarse por algo aunque realmente no tengas argumentos obvios para demostrar que eres tú quién tiene la razón.
Querida sociedad: Das asco.
Después no preguntes porque nos revelamos en tu contra, cuando eres la primera que nos incita a hacerlo.
Fdo:
Alguien que tuvo que echarle un par de huevos a la vida.
miércoles, 2 de abril de 2014
El placer de amarte.
Nadie podría imaginar que los sentimientos fueran tan fuertes cuando quieres a alguien que está a cientos de kilómetros y no puedes estar con ella; hasta que al final los puedes cruzar, y es entonces cuando te encuentras a su lado y dejas que los sentimientos y el corazón actúen.
Pero tras mucho tiempo, te tenía enfrente mía y nadie nos podía molestar. Unas mantas en el suelos nos hacía de colchón, y tan sólo teníamos que dejarnos llevar.
Sentí como tus manos se entrelazaban con las mías y mi respiración se volvía más rápida. Ambos dimos un paso y nos acercamos más al otro. Nos quedamos quietos, a unos pocos milímetros de nuestros labios y simplemente nos miramos. Y poco a poco, nuestros labios se fueron juntando hasta que se terminar de unir e irremediablemente nos besamos..
Sentí como me besabas por primera vez. Tus labios eran suaves y besarte era como estar rodeado de ángeles. Mis manos se soltaron de las tuyas y comenzé a estrecharte entre mis brazos sin separarme de tus labios.. Comenzé a bajar por tu cuello, dándote pequeños besos mientras jugabas con mis pelos y yo empezé a desnudarte.
Noté como tu camiseta caía sobre mi brazo hasta caer al suelo al mismo tiempo que yo te besaba con más pasión e iba acercándome a tu pecho hasta llegar al botón de tus pantalones. Desabrochándolo con suavidad y notando como te estremecías con cada pequeña caricia que te daba.
En ese instante, me tumbaste en el suelo y sentí como tus manos recorrían cada centímetro de mi camiseta, buscando el final de ella para poder rozarnos piel con piel.
Tus besos eran largos y suaves y yo, cada vez me sentía más húmeda, con más calor y con más ganas de hacerte el amor. Mis manos rodeaban tu cintura haciendo círculos con las yemas de mis dedos y sintiendo tu piel en contacto con mi cuerpo.
Tu ropa me hacía de almohada mientras tú me desvestías con tanta suavidad como si de seda se tratara. A los pocos segundos, estábamos ambos en ropa interior y tú encima mío.
Mis manos bajaban por tu espalda hasta llegar al calzoncillo, mientras te lo quitaba despacio y rozándote con mis manos; y tus manos, bajaban por mi cuello llegando a mis pechos, mientras empezabas a tocarlos suavemente juntándolos con tus labios y tu lengua. Y cada vez te sentía más, hasta que me terminaste de desnudad y con dulzura y pasión me hiciste tuya.
Te sentía dentro de mí, sentía cada poro de tu hermosa piel junto a mí. Te miraba a los ojos mientras me hacías tuya con cada movimiento, con cada gesto, y la felicidad que existía en esa habitación era inmensa.
Llené tu cuerpo de pequeños mordisquitos acompañados de dulces y suaves besos y tú a cambio, me llenabas de arrumacos y caricias mientras me hacías el amor.
Cada centímetro de nuestros cuerpos había sido acariciado, tocado y besado por la otra persona sin importar la zona que fuera. Y cada vez que lo hacíamos, cada vez que te hacía mío era como volver al cielo. Cada vez que te hacía mío de una y mil posturas era un placer inmenso. Era el placer de amarte.
Pero tras mucho tiempo, te tenía enfrente mía y nadie nos podía molestar. Unas mantas en el suelos nos hacía de colchón, y tan sólo teníamos que dejarnos llevar.
Sentí como tus manos se entrelazaban con las mías y mi respiración se volvía más rápida. Ambos dimos un paso y nos acercamos más al otro. Nos quedamos quietos, a unos pocos milímetros de nuestros labios y simplemente nos miramos. Y poco a poco, nuestros labios se fueron juntando hasta que se terminar de unir e irremediablemente nos besamos..
Sentí como me besabas por primera vez. Tus labios eran suaves y besarte era como estar rodeado de ángeles. Mis manos se soltaron de las tuyas y comenzé a estrecharte entre mis brazos sin separarme de tus labios.. Comenzé a bajar por tu cuello, dándote pequeños besos mientras jugabas con mis pelos y yo empezé a desnudarte.
Noté como tu camiseta caía sobre mi brazo hasta caer al suelo al mismo tiempo que yo te besaba con más pasión e iba acercándome a tu pecho hasta llegar al botón de tus pantalones. Desabrochándolo con suavidad y notando como te estremecías con cada pequeña caricia que te daba.
En ese instante, me tumbaste en el suelo y sentí como tus manos recorrían cada centímetro de mi camiseta, buscando el final de ella para poder rozarnos piel con piel.
Tus besos eran largos y suaves y yo, cada vez me sentía más húmeda, con más calor y con más ganas de hacerte el amor. Mis manos rodeaban tu cintura haciendo círculos con las yemas de mis dedos y sintiendo tu piel en contacto con mi cuerpo.
Tu ropa me hacía de almohada mientras tú me desvestías con tanta suavidad como si de seda se tratara. A los pocos segundos, estábamos ambos en ropa interior y tú encima mío.
Mis manos bajaban por tu espalda hasta llegar al calzoncillo, mientras te lo quitaba despacio y rozándote con mis manos; y tus manos, bajaban por mi cuello llegando a mis pechos, mientras empezabas a tocarlos suavemente juntándolos con tus labios y tu lengua. Y cada vez te sentía más, hasta que me terminaste de desnudad y con dulzura y pasión me hiciste tuya.
Te sentía dentro de mí, sentía cada poro de tu hermosa piel junto a mí. Te miraba a los ojos mientras me hacías tuya con cada movimiento, con cada gesto, y la felicidad que existía en esa habitación era inmensa.
Llené tu cuerpo de pequeños mordisquitos acompañados de dulces y suaves besos y tú a cambio, me llenabas de arrumacos y caricias mientras me hacías el amor.
Cada centímetro de nuestros cuerpos había sido acariciado, tocado y besado por la otra persona sin importar la zona que fuera. Y cada vez que lo hacíamos, cada vez que te hacía mío era como volver al cielo. Cada vez que te hacía mío de una y mil posturas era un placer inmenso. Era el placer de amarte.
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