sábado, 19 de septiembre de 2015

Cansancio y miedo.

Una vez más, recurro a aquel sitio en el que me siento libre.
Aquel que escucha todo lo que le digo sin temor a que me pueda traicionar, aquel en el que sólo yo me puedo hacer daño, aquel que consigue que me desahogue, y aunque no lo consiga, al menos sigo intentándolo.

Sigo buscando un resquicio de tranquilidad a este roto corazón, a éste alma desgarrada recompuesta con parches, aquel que sigue sin sanar, pero sigue entero.
Sigo buscando momentos en los que al estar sola, no tenga miedo de mi cabeza, sin miedo a que cualquier cosa haga que me vuelva a hundir.
Porque sigo teniendo miedo. Miedo de mi, de ella, del tiempo, del pasado, de él, del que dirán..
Miedo del miedo, miedo a no quererme nunca, miedo a fallar otra vez, miedo a que se vayan, miedo a volver a sentirme sola, miedo a pensar en que aún no he caído del todo.
Y sé que no debo vivir así, pero lo siento..

Y siento cansancio..
Cansada de hacerme la fuerte, de fingir sonrisas, alegrías, felicidad.. Sólo para no preocupar, por no verles triste por mi culpa, por no verles como yo.
Pero entre guerra y guerra aquí sigo yo, deshaciéndome de la sensación de debilidad, con ganas para todo el mundo menos para mi. Intentando ver si hay cosas buenas en mi. Intentando no fallar.
Intentando no volver hacia atrás, intentando no verla, intentando resurgir..

Pero cada caída es peor porque me cuesta más, me duele más y pesa más..
Y cuando por fin encuentro el motivo de ese agotamiento, sólo me encuentro con que es miedo.. Miedo y cansancio de verme así, de verme mal.

jueves, 13 de agosto de 2015

Mil sentimientos y un abrazo.

Hay veces que la libertad o el sentirte libre, no es estar en ese lugar que te hace sentir en paz, o estar en el lugar más amplio, o en el punto más alto de tu ciudad.
Hay veces que el lugar donde más libre y mejor te sientes es en brazos de aquella persona que quieres. Ya sean en brazos de tus padres, de tu hermana, de tu amigo.. Pero esa libertad, te la dan los abrazos.

Un abrazo sincero, tierno, con fuerza, que consiga hacerte llorar como un niño, que te rompa, que te dé seguridad, fe en ti, esperanza, alegría, nervios, pero a su vez.. tranquilidad.
Un abrazo de los que sólo aquellos que te conocen bien saben darte. Un abrazo que te haga saber que en esa lucha no estás solo, que alguien va a estar a tu lado aunque las cosas se tuerzan..
Un abrazo de los que te duelan las costillas, de los que te cueste respirar y no puedas moverte, de los que te rompan las cicatrices, el alma, y te sientas en paz.
Un abrazo de los que consigan que te sientas en el lugar más seguro del mundo.
Un abrazo que te haga sacar la mejor y la peor versión de ti mismo. Que te saque una sonrisa o tus propios demonios. Un abrazo esperado o robado..
Un abrazo que te haga sentir así, libre.

Por eso, prométeme que si tienes los ojos llorosos, si lo necesitas o si ves a alguien que lo necesite, simplemente vas a abrir los brazos para sentir o ayudar a sentir como la seguridad y la libertad se posan a tu lado y te hacen renacer.
Prométeme que ésto no se quedará en unas líneas escritas en un blog de mala muerte y que no se perderá..

Porque poca gente sabe todo lo que puede llegar a ayudar un simple abrazo.
Porque un abrazo, cuando se da de verdad, cuando se da con el corazón, puede conseguir transmitir todo esto y mucho más.

No dejes que se pierdan los abrazos.

miércoles, 29 de julio de 2015

Nunca te rindas.

Un día te levantas, y sientes que algo va mal, que hay lágrimas en tus ojos y que tus ganas de vivir van disminuyendo.
Empiezas a encontrar a tu amiga 'Soledad', cuyo amor es 'Dolor', y sólo encuentras oscuridad, tristeza y desesperación por estar bien.
Pequeñas cosas del día como levantarte de la cama, comienzan a ser retos para ti; o simplemente te cuesta hacer tu vida, y diariamente comienzas a dejar de ser tú para convertirte en alguien que finge cosas sólo para no preocupar a tus seres queridos.

Cuando te miras al espejo sólo ves dolor, agonía, llanto.. y no reconoces a la persona que aparece en tu reflejo. El poco autoestima que tenías desaparece, y en su lugar, comienzan a aparecer "heridas de guerra".
Luchas a diario contra tus propios demonios, gastando la poca fuerza que tienes en cada batalla, esperando a que un día, esos demonios no aparezcan y poder respirar tranquila; pero siempre vuelven, y cada retorno, es mucho más duro que el anterior.
Mangas bajadas, sonrisas sin vida, y tú sólo piensas en que todo eso pasará pronto de alguna forma..


Pero un día, aparece ese ser, esa persona, ese "Click" que hace que las batallas duelan menos. Aunque siga habiendo heridas, aunque siga habiendo tristeza, cuando estás acompañado de ese "Click" te sientes un poco mejor.
Comienzas a estar a su lado las 24 horas, sin descanso, aprovechando cada segundo que tienes para estar con él. Comienzas a tener un motivo por el que luchar y no rendirte..
Ese "Click" consigue que sonrías y que la fe empiece a aparecer. Es un minúsculo agujero de unos pocos milímetros, pero tras ese agujero, hay un final.
Tras ese agujero puedes observar la gente que tienes a tu lado, aquella que confía en ti, que te quiere tal y como eres.. Y aunque haya alguien que no te conozca del todo, te sigue cuidando; y tú, te sientes más a salvo.
Y empiezas a dejar de tener miedo. Vuelves a sonreír, a tener ganas de vivir, de soñar y vuelves a ver todo de color. Vuelves a confiar en ti, vuelves a quererte, a tener ganas de que el mundo vea que la guerra ha terminado y ha sido ganada y no por los demonios, si no por ti.
Empiezas a reconocer a la persona que está en el espejo, empiezas a ser tú.

Y te das cuenta de que somos como un Fénix, convirtiéndonos en ceniza cada vez que tocamos fondo, pero siendo cada vez más fuertes, mejores personas y casi irrompibles.
Y cuando miras atrás, te das cuenta de que sin ellos no hubiese sido posible.

Siempre hay un motivo por el que seguir luchando.. Bien sea por un amigo, por tus padres, por la música, por ti.. O por todo en general.

Pero.. recuerda: No hay que dejar de luchar, nunca.

lunes, 11 de mayo de 2015

Ojalá.

Ojalá tuviera un corazón frío.
Ojalá no supiese lo que son los sentimientos.
Ojalá estuviera en el vientre de mamá.
Ojalá fuera siempre pequeña.
Ojalá viviera en una infancia eterna.
Ojalá no supiera lo que es el dolor.
Ojalá no la hubiese cogido nunca.
Ojalá no hubiera amado.
Ojalá no hubiera sentido.
Ojalá no hubiera tenido miedo.
Ojalá no le hubiera conocido.
Ojalá no hubiera llorado.
Ojalá no hubiera fallado.
Ojalá no hubiera sufrido.
Ojalá no hubiera roto promesas.
Ojalá no hubiera sabido lo que es vivir sin sonreír.
Ojalá no hubiera vivido muchos momentos..
Ojalá no hubiera tocado fondo.
Ojalá nunca hubiera tenido que resurgir.
Ojalá no hubieran cicatrices.
Ojalá no tuviera que haber aprendido a vivir con ellas..

Escribiría tantos 'ojalá's' que creo que no terminaría esta noche.
Hubiera evitado todos aquellos bajones, todos esos momentos en los que pensé en tirar la toalla, todos esos momentos en los que pensaba que no podía; hubiera evitado todas esas guerras contra ella, contra mi..
Ahora viviría mucho mejor; pero tuve que aprender a vivir con todo ello, y.. no es nada fácil.
Pero cuando me pongo a pensar en todo lo vivido.. Creo que volvería a pasar por todo aquel dolor si volviera a ser la misma persona que soy ahora.
Ahora sé cuánto dolor soporto sin explotar, cuánta rabia puedo aguantar y cuántas ganas por luchar sigo teniendo.

Ojalá un corazón frío como el hielo...
O tal vez no, quizá no sería la pensar que soy y.. me gusta ser yo.

domingo, 19 de abril de 2015

Trescientos sesenta y cinco días después.

Aún puedo recordar la cara de ella cuando nos miramos.. Se le notaba la rabia y el dolor que contenía con sólo mirarla a los ojos.. y recordarlo, duele.
Todo lo que tuvo que sufrir, todo lo que tuvo que aguantar, todo el peso que tuvo que soportar.. y todo eso por estar a mi lado. Por no abandonarme.
Un momento duro que viví junto a ella, y que a pesar de todo lo que la he fallado, ha seguido luchando junto a mi, no dejándome caer, levantándome y cuidando de mi, como siempre.
Pero sé que ella estaba cuidada por él, por ellos, por todos. Aquellos que en algún momento también han cuidado de mi. Ellos.
Ellos fueron el principio de una lucha que a día de hoy, no está terminada. Una lucha diaria en la que yo formo parte, sabiendo cada instante, que no estoy sola en el campo de batalla.

Estuvieron a mi lado en los peores momentos, viendo como caía en silencio, como intentaba sonreír, como la tranquilidad se ponía de mi lado, sintiéndome protegida, sintiéndome a salvo, encontrando mi Norte.
Nunca las gracias serán suficientes cuando de esto se trate.
He derramado lágrimas que ella me secó; he recibido abrazos en los que yo sentía esa protección, y he tenido luchas con mi bestia interior que él tuvo que ver. Pero también han visto como esta sonrisa volvía a brillar, como el dolor empieza a sanar y como todo comienza a curar.
Y esto hubiera sido mucho peor en otras circunstancias, y que yo habría tenido más miedo aún, y ellos hubieran estado mucho peor, pero por fortuna no ha sido así.

Sé que habéis sufrido por mi culpa, que habéis estado mal, que todo ha sido complicado y que no os gusta mi bestia.. Pero también sé que voy a seguir luchando para cerrar este pasado, para que en un futuro os podáis sentir orgullosos de mi, de haber ganado.
Cuando pienso en todo el dolor que han podido sufrir los que han luchado a mi lado, me duele mucho más que todo lo que he sufrido yo, pero también sé la suerte que tengo de tener a la gente que tengo a mi lado; a esta familia, a mis hermanas y hermano de otra madre. Sé la suerte que tengo de tener a mi pequeña mariposa, la que tiene que aguantar cada día a esta persona que la hizo sufrir.

He ganado mucho más de lo que realmente perdí, y si pudiera ir al pasado para evitar errores, creedme que lo haría con los ojos cerrados. Pero haré lo que esté en mi mano para no fallar, para cuidaros y para veros sonreír.

Os quiero, con todo mi corazón.

lunes, 23 de marzo de 2015

Dos caminos.

Escribo esto mientras hecho la vista hacia atrás y veo el camino que he recorrido hasta el día de hoy.

Un camino en el que tan sólo una vez, llegué a imaginarme a mi, dirigiéndome al camino corto para terminar con todo el dolor, toda la angustia y toda la ira que en mi interior había.
Pero fue después, cuando ella estaba en mi mano, cuando mis dedos acariciaban su suave filo, cuando me puse a pensar en todo lo que podía perder si al final caminaba hacia allí. Pero una vez más; mi propio ser y mi propia mente volvía a ganar a ese absurdo pensamiento.
Si he logrado superar todos los baches que se han cruzado en mi camino.. ¿Por qué éste no? No era debilidad, eso lo tenía claro. Pero caí en la cuenta de que era aquel dolor el que me intentaba ganar. El dolor que me había causado a mi misma y a mis seres queridos.. Y no podía perder o ganar, sin luchar.
¿De verdad iba a permitir que me ganara él? Eso ni en broma. Sobre todo cuando descubrí a quién tenía a mi lado.

¿Y cómo pensabas marcharte? ¿Dónde, en tu habitación? ¿O aliándose con la gravedad y un puente? ¿De verdad querías ver como te lloraban todas esas personas que te querían? ¿O que ellos pudieran encontrarte de esas maneras tan horribles?
Tan sólo hacia falta imaginarme en aquellas situaciones para que el corazón me diera un vuelco por sí solo. Pero eso era lo que me dolía. El dolor de ellos más que el mío propio. Por eso sabía que el camino corto no podía estar entre mis opciones; al menos de momento.
No podía abandonar una guerra sin pelear hasta el final, sin ver el último resultado, y sin ver lo que había conseguido. Al fin y al cabo, he ganado todas mis guerras, ésta no podía ser mucho más distinta.
Quizá sólo me hacía falta llegar hasta el fondo para impulsarme con mucha más fuerza aún.


A día de hoy, no me arrepiento en absoluto de aquella elección.
Tengo una familia que a pesar de que no la elegí, tampoco me la merezco. Pero me siento muy afortunada en tenerles, y no he podido tener más suerte.

Esta guerra puede que no haya llegado ni a la mitad, o que incluso tarde años en ganarla, pero lo único que sé, es que no tengo miedo.
No hay miedo que me intimide, ni miedo que pueda conmigo.
Y sé que podré con todo lo que tenga que venir, si ellos siguen a mi lado.

domingo, 22 de febrero de 2015

Dime que haría sin ti.

Enciendes almas, das vida, y tan sólo pides una sonrisa de esa persona.
Llenas el corazón de mucha gente, las cuales lo dan todo por ti.
Sólo tú sabes como poder llegar al punto exacto del dolor de una persona, consiguiendo que llore hasta que no puede más, hasta que se duerme.. Sólo tú sabes lo que puedes llegar a unir a dos desconocidos por el simple hecho del amor que ambos tienen hacia ti.
Algunos, te llevan en su piel para el resto de sus días, otros no se separan de ti.
Algunos, te quieren; otros te ignoran..
Pero el miedo a que no estés sigue existiendo. El miedo a que desaparezcas es tan grande, que duele. Es algo que se intenta no pensar; tan sólo disfrutan de ti y de todo lo que le puedes ofrecer, pero es algo que tarde o temprano aparece.

Aún sigo sin comprender como consigues hacer sonreír a un corazón tan triste, como consigues hacer sentir a una persona que no está sola aunque su alrededor esté completamente vacío.
No llego a comprender como llegué a quererte tanto cuando tan sólo era una niña pequeña..
Por eso, dime..

Dime que haré si tú te apagas algún día. Si tus notas no me sanaran y se apagara la melodía.
Dime que haré si no estás ahí para calmar mis fantasmas. Si eres tú la que luchas, si eres tú la que gana la la batalla.
Dime que haré si no estás ahí pa' consolarme. Si me voy apagando y no estás ahí para encenderme.
Dime que haré cuando no sienta ese escalofrío que siento en cada canción, aquellas que llegan a tocar mi alma y mi corazón.
Dime que haré si ellos no están a mi lado. Aquellos que con su voz y su fuerza, me acompañan en cada escalón.
Dime que haré si me vuelvo a caer. Si la vuelvo a encontrar y tú no estás junto a mi, evitando que me haga daño.

Dime que será de mi, si tú no estás ahí.
Dime que será de mi, si llega el día en que la música dejara de ser poesía.