En la entrada anterior comenté mi pequeño paso por el mundo de la depresión causada por perder a la persona posiblemente más quería en esos momentos.
Si bien es cierto que no fue mi mejor año, de hecho creo que ha sido el peor de todos, con diferencia. Si no recuerdo mal, este capítulo de mi vida ocurre en el 2007. Yo cursaba (por primera vez) tercero de la ESO, y desgraciadamente, el bulling volvió a mi vida. Esta vez era mucho más fuerte, quemaba más y era peor. Claro que tenía amigas, pero me seguía sintiendo sola.
Aproximadamente tendría alrededor de los 16 años si no me equivoco, y el hecho de que el hombre que te dió la vida estuviera ingresado en el hospital no ayudaba a ser feliz. Junto al ingreso hospitalario de mi padre, se le unió lo que ya he comentado en líneas anteriores. Y por si fuera poco, se unieron unos problemas familiares bastante fuerte. Y cuando me quise dar cuenta de todo, tenía a todas las personas que mas amaba con depresión. Mi hermana se encontraba a seiscientos kilómetros de distancia, a mis padres rotos de dolor, a dos de mis mejores amigos hundidos, el bulling en el colegio...
Personalmente, no sé como podía aguantar con todo.. Creo que era algo bastante duro para una chica de sólo 16 años. Fue en Marzo cuando ella me dejó. Cuando la persona que más fuerza me daba, por la que daba lo que me quedaba de vida me dejó. Fue entonces cuando una lámina afilada de una cuchilla se puso en contacto con mi piel, separando cada poro y haciendo que brotara la sangre por mis muñecas mientras con lágrimas en los ojos me sentía mejor. Mis nudillos se encontraban casi diariamente por las paredes, haciéndolas daño mientras ellos se llenaban de heridas que posteriormente se convirtieron en cicatrizes.
Cada día me encontraba sentada en el hueco que quedaba entre la ventana y la contraventana de mi habitación mirando al cielo, pensando que podía hacer. Llorando a escondidas, hundiendo las penas cuando estaba con mis padres e intentando que la gente del colegio no me viera rota de dolor.
Llegué a darme asco. No entendía porque todo me pasaba a mí, porque me estaba pasando todo eso.. No tenía a nadie para poder darme fuerzas, y creo que sólo la música me ayudaba a olvidar todo
¿Por qué me cortaba? Porque era la única manera de desahogarme.
¿Por qué pegaba a la pared hasta hacerme daño? Porque era la única manera de no destrozarme la cara.
Era muy dificil darle un abrazo a mi madre sin que ella me viera las manos o las muñecas. Era muy dificil ir a clase y que no me vieran las muñecas. Pero lo conseguí. Pasé todo aquello yo sola.. Luchando durante todo un año, dando la vida por las únicas personas que no me habían abandonado. Mis padres y mi hermana.
Un frío 6 de Enero, la vida me dió el mejor regalo de Reyes que pude recibir ese año. El regreso de mi hermana. Al menos sentía que todo podía ir a mejor..
'El papel y el boli no te juzgan, no votan; tan sólo transcriben la verdad y me permiten pasar página.' (R.Barguer)
miércoles, 20 de febrero de 2013
lunes, 18 de febrero de 2013
CONFESIONES III.
Siempre he dicho que la verdadera sí existe. Incluso cuando yo no tenía amigos, cuando estaba sola y cuando nadie confiaba en mí, yo seguía creyendo en eso.
Confieso que cuando tenía alrededor de trece años, una chica que era amiga mía, me presentó a una chica un poco más mayor que la conocía desde hacía bastantes años. Enseguida empezamos a congeniar y a las pocas semanas confiaba en ella ciegamente. Cuanto más nos conocíamos, más congeniabamos y en tan sólo unas pocas semanas ya la quería como parte de mi familia.
Ella se convirtió en esa persona por la que hubiera dado mi vida si hubiera hecho falta. Era la única persona que confiaba en mí, confiaba en lo que hacía y en lo que podía hacer. La única persona que me conocía perfectamente. Sabía con sólo mirarme si era feliz o si algo me ocurría.
Con ella el tiempo no existía, con ella no había dolor que pudiera conmigo, incluso cuando todo iba mal. Y no verla sonreír, era como si me metieran diez mil puñaladas. Pero un día, de repente, todo empezó a cambiar. Y personalmente pienso que la culpa fue mía.
Empezamos a distanciarnos y a no estar como siempre estábamos. Y un día, cuando menos me lo esperé, me encontraba sin ella. Ella había desaparecido de mi vida y sabía que no iba a volver. Me di cuenta en el momento en el que me encontraba llorando, rompiendo un cristal a base de puñetazos para sacar la rabia que acumulaba en mi interior.
Creo que nunca me llegué a recuperar de lo que pasó, puesto que ella había sido una parte muy vital e importante en mi vida, pero con el paso de los días no me quedaba más remedio que hacerlo. Miles de momentos se me pasaban por mi cabeza, pero no podía dejar que me comiera la tristeza y nunca la olvidé.
Pasaba muchas veces por delante de su casa, me quedaba mirando su portal desde lejos, con ganas de ir corriendo a llamar al timbre, pero siempre tuve miedo. La encontré en internet y todos los días le escribía un mensaje, pero siempre lo borraba.. El miedo que tenía a sufrir siempre podía conmigo..
Al final ella fue quien dió 'el primer paso' y tengo que dar gracias a la vida por habermela traído de nuevo a la mía. Siempre dije que nada iba a ser lo mismo y aunque realmente es cierto porque hemos perdido algunos años de nuestras vidas juntas, poco a poco volvemos a ser como antes.
'Porque un día te dije que era para siempre.'
viernes, 15 de febrero de 2013
Confesiones II.
CONFIESO que, más o menos a la edad de 10 años, cuando estaba en 4º de Primaria, un chico de mi clase empezó a meterse conmigo; sin saber porqué y cuando iba a empezar el siguiente curso, me cambié de colegio. Desgraciadamente, dos de las chicas de mi antiguo colegio se pasaron también al mío y el infierno continuó. Pronto tendría a todo el curso en mi contra y mi vida seguiría en el infierno.
Con el paso de los días, mi madre supo lo que pasaba y mi madre me acompañó a hablar con el director, pero tampoco sirvió de mucho y sólo empeoró. Con 12 años terminé la primaria, e iba a empezar el instituto.
Todo el verano imaginándome un cambio de vida, que por fin acabaría todo, pero; una vez más, la mala suerte estaba de mi parte. Prácticamente la mitad de la gente que iba a mi colegio se había pasado a mi instituto y por si fuera poco, consiguieron hacer que todo el curso, sobre todo mi clase, estuviera en contra mía. Cada insulto, cada risa en contra mío, cada bola de nieve y hielo lanzada contra mí sigue derritiéndose en mi interior. Sentía que me quería morir, nadie podía hacer nada.. Hablé con mi tutora, pero ella no hizo absolutamente nada. Dejé de estudiar y me mandaron al psicólogo del colegio. Creo que él fue el único refugio que tenía en el colegio. Intentaba ayudarme, y era la única persona en la que podía confiar.
Como consecuencia de la depresión que tenía y que nadie sabía, repetí curso. Preveí que era la mejor opción, puesto que llegue a pensar que en realidad yo tenia la culpa de que todo eso me pasara. Que no encajaba en ese mundo, que era la rarita, la mala de la película..
Afortunadamente, repetí curso. Por fin me tocó una tutora como Dios manda, unos compañeros fantásticos aunque no perfectos, y sobre todo; había hecho amigos.
Desgraciadamente seguían los insultos y seguían con el maltrato físico, pero no me dolía ni la mitad de lo que me dolió en los cursos anteriores, puesto que sabía que había gente que confiaba en mí. Aunque sabía que eso no iba a acabar ahí..
Con el paso de los días, mi madre supo lo que pasaba y mi madre me acompañó a hablar con el director, pero tampoco sirvió de mucho y sólo empeoró. Con 12 años terminé la primaria, e iba a empezar el instituto.
Todo el verano imaginándome un cambio de vida, que por fin acabaría todo, pero; una vez más, la mala suerte estaba de mi parte. Prácticamente la mitad de la gente que iba a mi colegio se había pasado a mi instituto y por si fuera poco, consiguieron hacer que todo el curso, sobre todo mi clase, estuviera en contra mía. Cada insulto, cada risa en contra mío, cada bola de nieve y hielo lanzada contra mí sigue derritiéndose en mi interior. Sentía que me quería morir, nadie podía hacer nada.. Hablé con mi tutora, pero ella no hizo absolutamente nada. Dejé de estudiar y me mandaron al psicólogo del colegio. Creo que él fue el único refugio que tenía en el colegio. Intentaba ayudarme, y era la única persona en la que podía confiar.
Como consecuencia de la depresión que tenía y que nadie sabía, repetí curso. Preveí que era la mejor opción, puesto que llegue a pensar que en realidad yo tenia la culpa de que todo eso me pasara. Que no encajaba en ese mundo, que era la rarita, la mala de la película..
Afortunadamente, repetí curso. Por fin me tocó una tutora como Dios manda, unos compañeros fantásticos aunque no perfectos, y sobre todo; había hecho amigos.
Desgraciadamente seguían los insultos y seguían con el maltrato físico, pero no me dolía ni la mitad de lo que me dolió en los cursos anteriores, puesto que sabía que había gente que confiaba en mí. Aunque sabía que eso no iba a acabar ahí..
jueves, 14 de febrero de 2013
Confesiones.
A raíz de un vídeo que ví en Youtube no hace mucho tiempo, he decidido crear esta entrada para poder sacar todo lo que llevo dentro; se así no siento mejor conmigo misma, será porque mi alma está condenada a sufrir eternamente.
Sé que todos tenemos nuestras historias, que muchas son peores que las mías, pero también creo que todos pensamos que nuestras propias historias son las peores aunque en el fondo sepamos que no es así.
Con esto, no trato de dar pena; al contrario. Lo hago porque quiero, y porque si por un casual imposible alguien ha pasado o pasa por algo parecido, quiero que sepa que NO ESTÁ SOLA.
CONFIESO que cuando tenía ocho años, me enteré de que mi abuela materna tenía Alzehimer. Ese momento, fue realmente espeluznante, porque sabía que poco a poco iba a dejar de saber quien era para ella y como era mi nombre. Mi último cumpleaños junto a ella fue cuando celebré el noveno. Creo que es la última foto que tengo con ella, aunque no estoy muy segura de ello. Un 20 de Septiembre se fué. Su corazón no puedo soportar todo lo que tenía.. Meses antes le habían sacado cáncer de estómago; y bien es cierto que era operable; pero el doctor nos comentó que si le operaban, podía durar mucho menos de lo que duró en realidad. Y así fue.. Desde que nos comentaron lo que tenía hasta que ella se fue, pasó aproximadamente un año y poco más..
Recuerdo aquella mañana.. Un viernes si no me equivoco. Me desperté a las siete de la mañana porque oí a mi hermana y a mi madre llorar, y cuando me lo dijeron; me quede sin respiración. No me lo creía, no me daba la gana aunque sabía que era verdad..
Ese día fui a clase. Antes de salir de casa, pasé por su habitación, pero mi madre no me dejó entrar. Parecía que seguía durmiendo y que cuando viniera de clase ella iba a estar despierta; pero sabía que no era así. Deprimida, me besé la mano y la puse en la puerta cerrada de su habitación mientras lloraba. Cuando llegamos a clase, mi madre se puso a hablar con mi tutora mientras yo entraba a clase con la cara descompuesta. Me senté en mi pupitre y sólo quedaba esperar.
No dejaba de pensar en el día anterior.. Yo había estado con ella esa última noche dándole la cena y terminándola de acostar, preparada para un día nuevo a su lado. Nadie entendía nada, hasta que entró mi tutora, mirándome y yo sin levantar la vista esperé a que ella empezara a hablar. Nos preparó para rezar como todos los días; hasta que pronunció: 'Me gustaría que también rezáramos por la abuela de Gala, que ha fallecido esta noche'. Esas palabras me dolieron más que mil clavos ardiendo, y rompí a llorar. No supe la reacción de mis compañeros, porque no había más mundo para mí.
No pude ir ni al entierro, ni a la misa. No tenía fuerzas para despedirla, no quería decirla adiós. Diez años después de su ida, sigo llorando por ella como si hubiese pasado ayer. Sé que desde que se fue, yo no he sido la misma. Recuerdo su suave piel, lo mucho que me gustaban sus manos y sus arrugitas. Me gustaba apoyar mi cabeza en sus rodillas y cuidarla cuando estuvo malita. Tuvimos que aguantar mucho, es cierto; pero a mí no me pesaba.. Cuando me miraba y me sonreía era como si vieras un ángel. Me encanta recordar lo orgullosa que estaba el día que hize mi primera comunión. Y lo guapa que estaba.. Me encanta recordarla sonriendo, porque ella era la única que conseguía que me sintiera especial.
Y aunque sé que ella sabía que yo la quería, no pude decírselo.. Y eso será una espinita que se me ha quedado incrustada.
Sé que todos tenemos nuestras historias, que muchas son peores que las mías, pero también creo que todos pensamos que nuestras propias historias son las peores aunque en el fondo sepamos que no es así.
Con esto, no trato de dar pena; al contrario. Lo hago porque quiero, y porque si por un casual imposible alguien ha pasado o pasa por algo parecido, quiero que sepa que NO ESTÁ SOLA.
CONFIESO que cuando tenía ocho años, me enteré de que mi abuela materna tenía Alzehimer. Ese momento, fue realmente espeluznante, porque sabía que poco a poco iba a dejar de saber quien era para ella y como era mi nombre. Mi último cumpleaños junto a ella fue cuando celebré el noveno. Creo que es la última foto que tengo con ella, aunque no estoy muy segura de ello. Un 20 de Septiembre se fué. Su corazón no puedo soportar todo lo que tenía.. Meses antes le habían sacado cáncer de estómago; y bien es cierto que era operable; pero el doctor nos comentó que si le operaban, podía durar mucho menos de lo que duró en realidad. Y así fue.. Desde que nos comentaron lo que tenía hasta que ella se fue, pasó aproximadamente un año y poco más..
Recuerdo aquella mañana.. Un viernes si no me equivoco. Me desperté a las siete de la mañana porque oí a mi hermana y a mi madre llorar, y cuando me lo dijeron; me quede sin respiración. No me lo creía, no me daba la gana aunque sabía que era verdad..
Ese día fui a clase. Antes de salir de casa, pasé por su habitación, pero mi madre no me dejó entrar. Parecía que seguía durmiendo y que cuando viniera de clase ella iba a estar despierta; pero sabía que no era así. Deprimida, me besé la mano y la puse en la puerta cerrada de su habitación mientras lloraba. Cuando llegamos a clase, mi madre se puso a hablar con mi tutora mientras yo entraba a clase con la cara descompuesta. Me senté en mi pupitre y sólo quedaba esperar.
No dejaba de pensar en el día anterior.. Yo había estado con ella esa última noche dándole la cena y terminándola de acostar, preparada para un día nuevo a su lado. Nadie entendía nada, hasta que entró mi tutora, mirándome y yo sin levantar la vista esperé a que ella empezara a hablar. Nos preparó para rezar como todos los días; hasta que pronunció: 'Me gustaría que también rezáramos por la abuela de Gala, que ha fallecido esta noche'. Esas palabras me dolieron más que mil clavos ardiendo, y rompí a llorar. No supe la reacción de mis compañeros, porque no había más mundo para mí.
No pude ir ni al entierro, ni a la misa. No tenía fuerzas para despedirla, no quería decirla adiós. Diez años después de su ida, sigo llorando por ella como si hubiese pasado ayer. Sé que desde que se fue, yo no he sido la misma. Recuerdo su suave piel, lo mucho que me gustaban sus manos y sus arrugitas. Me gustaba apoyar mi cabeza en sus rodillas y cuidarla cuando estuvo malita. Tuvimos que aguantar mucho, es cierto; pero a mí no me pesaba.. Cuando me miraba y me sonreía era como si vieras un ángel. Me encanta recordar lo orgullosa que estaba el día que hize mi primera comunión. Y lo guapa que estaba.. Me encanta recordarla sonriendo, porque ella era la única que conseguía que me sintiera especial.
Y aunque sé que ella sabía que yo la quería, no pude decírselo.. Y eso será una espinita que se me ha quedado incrustada.
martes, 5 de febrero de 2013
La primera vez que volví a nacer.
'Y levanto con orgullo la cabeza, proclamando a
los cuatro vientos la dura lucha, en la que me llegaron a hundir tantas
veces que perdí la cuenta. Cada día era un infierno entre cuatro
paredes, soportando cada burla, cada mal gesto, cada insulto.. Se me
clavaban en mi interior cual cuchillos y mi sonrisa iba muriendo cada
minuto que pasaba en ese antro.
Me sentaba todos los días frente a mi ventana, observando el cielo y el horizonte, lo más lejos que podía, hasta que mi vista no alcanzaba ver más tierra; y me preguntaba que podía hacer. Siempre comparaba mis opciones como si fuera un laberinto; aunque ya empezé a elegir el camino corto en cuanto mis muñecas se unieron al frío hierro de la cuchilla, mientras mi sangre se derramaba por la muñeca
día si y día también. Lo empezé a elegir en el momento en el que mis puños, llenos de ira chocaban contra las paredes hasta hacerse heridas, hasta que llegaba a doler tanto que no podía moverla. 'Quédate en el camino corto' me repetía. Tan sólo era abrir la ventana y cruzarla, o no curarse las heridas cuando sangraran.
Y os preguntareis: ¿Qué te hizo cambiar? Me hicieron cambiar las sonrisas de mis padres y de mi hermana, el hecho de que sabía que si me iba de esta vida no podría seguir dando mi vida y mi ser por ellos, que nunca más vería esas miradas y sus sonrisas frente a mis ojos. Que no podría seguir sintiendo el calor de sus abrazos, no me felicitarían por mi cumpleaños, no podría seguir haciendo lo posible por su felicidad.. Me perdería tantos momentos a su lado que no podía permitirlo. Y el sólo hecho de imaginármelos llorando por aquel error que yo podría cometer, calmaba todo mi interior.
Y también me hicieron cambiar aquellas personas por las que podría dar toda mi vida por su felicidad, porque no dejaran de existir y por su música. Toda persona que me conozca lo suficiente sabrá de quien hablo. Sin ellos tres en mi vida, la lucha hubiera sido más díficil todavía, y no reviviría en cada momento que les escuchaba.
A día de hoy, seis de Febrero del Dosmiltrece; puedo decir que estoy muy orgullosa de haber escogido el camino largo, que es la vida. Porque me hubiera perdido a muchas personas que hoy llenan mis sonrisas y hacen que me sienta mejor persona.
Me sentaba todos los días frente a mi ventana, observando el cielo y el horizonte, lo más lejos que podía, hasta que mi vista no alcanzaba ver más tierra; y me preguntaba que podía hacer. Siempre comparaba mis opciones como si fuera un laberinto; aunque ya empezé a elegir el camino corto en cuanto mis muñecas se unieron al frío hierro de la cuchilla, mientras mi sangre se derramaba por la muñeca
día si y día también. Lo empezé a elegir en el momento en el que mis puños, llenos de ira chocaban contra las paredes hasta hacerse heridas, hasta que llegaba a doler tanto que no podía moverla. 'Quédate en el camino corto' me repetía. Tan sólo era abrir la ventana y cruzarla, o no curarse las heridas cuando sangraran.
Y os preguntareis: ¿Qué te hizo cambiar? Me hicieron cambiar las sonrisas de mis padres y de mi hermana, el hecho de que sabía que si me iba de esta vida no podría seguir dando mi vida y mi ser por ellos, que nunca más vería esas miradas y sus sonrisas frente a mis ojos. Que no podría seguir sintiendo el calor de sus abrazos, no me felicitarían por mi cumpleaños, no podría seguir haciendo lo posible por su felicidad.. Me perdería tantos momentos a su lado que no podía permitirlo. Y el sólo hecho de imaginármelos llorando por aquel error que yo podría cometer, calmaba todo mi interior.
Y también me hicieron cambiar aquellas personas por las que podría dar toda mi vida por su felicidad, porque no dejaran de existir y por su música. Toda persona que me conozca lo suficiente sabrá de quien hablo. Sin ellos tres en mi vida, la lucha hubiera sido más díficil todavía, y no reviviría en cada momento que les escuchaba.
A día de hoy, seis de Febrero del Dosmiltrece; puedo decir que estoy muy orgullosa de haber escogido el camino largo, que es la vida. Porque me hubiera perdido a muchas personas que hoy llenan mis sonrisas y hacen que me sienta mejor persona.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Nuestros pequeños y grandes amigos.
Dicen que los mejores amigos del ser humano son los perros. Pero si me permitís voy a discrepar sobre éste dicho. Personalmente opino que cualquier animal que tenga amor y cariño pueden llegar a ser los mejores amigos. Gatos, perros, hurones.. No importa cual sea, pero doy fe de que lo que he dicho en líneas anteriores es cierto. Lo he vivido y lo he visto..
Por eso, hay que concienciarse en cuidar a los animales, quererles, mimarles, hacerse sentirse bien, porque eso es una de las cosas más importantes que nos enseñan en la vida.
Los animales también sienten, entienden, aman, respiran, comen, crecen, se reproducen, juegan, pelean, disfrutan de la vida y como todo ser humano tienen derechos.. Por eso todo aquel ser humano que le pone una mano encima a un animar para pegarle, merecería la más cruel de las venganzas, para que se dieran cuenta de que los animales también tienen sentimientos y merecen ser amados y respetados.
En este texto, obviamente también hablo de la tauromaquia. Aquellos animales que sienten como poco a poco le van quitando la vida como cada estaca que le clavan, en un ruedo, frente a miles de ojos con ganas de sangre. Y lo que más decepción me da es que a éste tipo de eventos lo llaman 'cultura' o 'arte' y desde luego no es ninguna de las dos cosas. Ésta es la clase de vida que le queremos enseñar a nuestros hijos? Pensadlo bien..
Y me podéis llamar sádica, pero a todos aquellos llamados 'toreros' les pondría en las plazas y les clavaría millones de estacas hasta que murieran de dolor, igual que ellos le hacen a los toros.
Por eso, tenemos que seguir luchando por el derecho de todos y cada uno de los animales que hay en el mundo; evitar que su raza desaparezca. Que dejen de cazar ballenas, tiburones, etc.. por diversión. Dejar de matar a toros por pura diversión e ir cerrando plazas de toros..
Porque no son simplemente animales, son amigos con sentimientos. Piénsalo bien.
Por eso, hay que concienciarse en cuidar a los animales, quererles, mimarles, hacerse sentirse bien, porque eso es una de las cosas más importantes que nos enseñan en la vida.
Los animales también sienten, entienden, aman, respiran, comen, crecen, se reproducen, juegan, pelean, disfrutan de la vida y como todo ser humano tienen derechos.. Por eso todo aquel ser humano que le pone una mano encima a un animar para pegarle, merecería la más cruel de las venganzas, para que se dieran cuenta de que los animales también tienen sentimientos y merecen ser amados y respetados.
En este texto, obviamente también hablo de la tauromaquia. Aquellos animales que sienten como poco a poco le van quitando la vida como cada estaca que le clavan, en un ruedo, frente a miles de ojos con ganas de sangre. Y lo que más decepción me da es que a éste tipo de eventos lo llaman 'cultura' o 'arte' y desde luego no es ninguna de las dos cosas. Ésta es la clase de vida que le queremos enseñar a nuestros hijos? Pensadlo bien..
Y me podéis llamar sádica, pero a todos aquellos llamados 'toreros' les pondría en las plazas y les clavaría millones de estacas hasta que murieran de dolor, igual que ellos le hacen a los toros.
Por eso, tenemos que seguir luchando por el derecho de todos y cada uno de los animales que hay en el mundo; evitar que su raza desaparezca. Que dejen de cazar ballenas, tiburones, etc.. por diversión. Dejar de matar a toros por pura diversión e ir cerrando plazas de toros..
Porque no son simplemente animales, son amigos con sentimientos. Piénsalo bien.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Jess.
Hace tiempo quería volver a dedicarte un espacio en blog exclusivamente para tí, porque siempre he creído que te debo mucho más de lo que puedes pensar.
Pero por cosas de la vida no he sabido decirte exactamente lo que siento, y creo que hoy no es para menos, pero aún así, no me he parado a pensar por un momento si esto te va a gustar o no, simplemente lo hago y punto, porque me da la gana, porque lo necesito.
2008 fue nuestro año. Aquel en que nos conocimos, aquel en que mi vida cambió, porque ahora para mí, en Madrid había algo especial. Una persona que desde el principio me cayó muy bien y a la que enseguida le cogí confianza, cariño y amor. Y sonaba a locura, de estar lejos de ti, y seguir luchando por nuestra amistad; pero cuando me quise dar cuenta, te quería como a mi hermana.
Y aunque realmente no lo seas, sentimentalmente si que lo eres. Eres como mi hermana pequeña, una de mis mejores amigas..
Sé que no es fácil ser amiga mía, pero a pesar de todos los errores que he podido cometer, tu has estado a mi lado para ayudarme a sacarme una sonrisa, o una lágrima de alegría. Para darme una razón por la que seguir luchando aunque el resto de cosas se fueran a la basura.
Prometí cuidarte siempre, y por cosas nuestras rompí esa promesa. Pero volvemos a estar unidas, volvemos a estar como antes, y sigo con las mismas ganas de verte, sigo echándote de menos cuando estoy triste, cuando estoy contenta o cuando estoy enfadada. Sigo pensando en el momento en el que nos veamos, no importa donde. Sigo pensando en las cosas que podemos hacer juntas, y que tarde o temprano, lo conseguiremos.
Son 4 años juntas, cuatro años siendo amigas, cuatro años en los que han pasado muchas cosas y nos ha unido mucho más.
Por eso, no quiero que dejes de sonreir, aunque duela, aunque cueste. No quiero que abandones esa sonrisa, porque sé que puedes con todo. Sé que eres fuerte, y aunque a veces pienses en tirar la toalla, piensa que yo voy a estar ahí para recogerla juntas, y volver a seguir luchando como siempre.
Te quiero hermana; te quiero muchísimo, más de lo que piensas, y espero que ya nada ni nadie nos vuelva a separar, porque haré todo lo posible para seguir juntas.
Y por supuesto no hace falta que te diga que SIEMPRE voy a estar a tu lado, escuchándote, haciendote reir o simplemente hablando.
Por nuestro quince de Septiembre, porque al fin y al cabo, siempre será nuestro día, no?
-Gala.-
Pero por cosas de la vida no he sabido decirte exactamente lo que siento, y creo que hoy no es para menos, pero aún así, no me he parado a pensar por un momento si esto te va a gustar o no, simplemente lo hago y punto, porque me da la gana, porque lo necesito.
2008 fue nuestro año. Aquel en que nos conocimos, aquel en que mi vida cambió, porque ahora para mí, en Madrid había algo especial. Una persona que desde el principio me cayó muy bien y a la que enseguida le cogí confianza, cariño y amor. Y sonaba a locura, de estar lejos de ti, y seguir luchando por nuestra amistad; pero cuando me quise dar cuenta, te quería como a mi hermana.
Y aunque realmente no lo seas, sentimentalmente si que lo eres. Eres como mi hermana pequeña, una de mis mejores amigas..
Sé que no es fácil ser amiga mía, pero a pesar de todos los errores que he podido cometer, tu has estado a mi lado para ayudarme a sacarme una sonrisa, o una lágrima de alegría. Para darme una razón por la que seguir luchando aunque el resto de cosas se fueran a la basura.
Prometí cuidarte siempre, y por cosas nuestras rompí esa promesa. Pero volvemos a estar unidas, volvemos a estar como antes, y sigo con las mismas ganas de verte, sigo echándote de menos cuando estoy triste, cuando estoy contenta o cuando estoy enfadada. Sigo pensando en el momento en el que nos veamos, no importa donde. Sigo pensando en las cosas que podemos hacer juntas, y que tarde o temprano, lo conseguiremos.
Son 4 años juntas, cuatro años siendo amigas, cuatro años en los que han pasado muchas cosas y nos ha unido mucho más.
Por eso, no quiero que dejes de sonreir, aunque duela, aunque cueste. No quiero que abandones esa sonrisa, porque sé que puedes con todo. Sé que eres fuerte, y aunque a veces pienses en tirar la toalla, piensa que yo voy a estar ahí para recogerla juntas, y volver a seguir luchando como siempre.
Te quiero hermana; te quiero muchísimo, más de lo que piensas, y espero que ya nada ni nadie nos vuelva a separar, porque haré todo lo posible para seguir juntas.
Y por supuesto no hace falta que te diga que SIEMPRE voy a estar a tu lado, escuchándote, haciendote reir o simplemente hablando.
Por nuestro quince de Septiembre, porque al fin y al cabo, siempre será nuestro día, no?
-Gala.-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

