He sido una montaña rusa de pensamientos y sentimientos.
A la mañana me reía hasta que me dolía el estómago, a la tarde te odiaba con todas mi fuerzas, y a la noche.. simplemente lloraba.
He caído treinta veces, pero me levantaba 40 veces más, buscando con ansia ese momento en el que pudiera parar, para poder así quitarme ese peso del pecho que me impedía respirar, que me ahogaba y me trataba de hundir.
Buscaba ese aliento, esa burbuja que me llevara a la cima de aquella luz que brillaba tan fuerte y conseguía cegarme, pero siempre me encontraba con algo que se disfrazaba de ancla y que debía de arrastrar conmigo para no caer del todo.
Siempre me encontraba a un palmo del suelo, nunca llegaba a tocarlo pero siempre caía un centímetro más. Me encontraba levitando entre el dolor y el bonito final que yo creía que merecía.
Tuve miedo de llegar a tocarlo, miedo de mi, incluso miedo de mi sombra y de mi propio reflejo.
Evitaba espejos por no ver al monstruo que en él aparecía, porque no quería enfrentarme a él.
Me resultaba más fácil no girar mi cabeza hacia aquel espejo y no solucionar ese problema.
Temblaba cada vez que tenía que verme desnuda cuando me iba a la ducha. Me hacía más de diez fotos buscando la mejor sonrisa, y escondía mis lágrimas usando como excusa a mi querida alergia.
No soportaba la idea de pensar en cómo mi madre, mi hermana o mis mejores amigos me podían ver. Imaginarme en su mirada y en lo que podían sentir; en si les avergonzaba, o si les daba asco, miedo o pena.. Sólo eso me aterraba.
Sentía que era lo peor del mundo, aunque irónicamente sabía que no.
Llegué a sentir vergüenza de lo que había en mi, de mi persona y de lo "bajo" que había caído.
Pero todo eso cambió.
Con esfuerzo, ayuda, ganas (muchas ganas), fuerza, fe y esperanza volví a escalar.
Subía cada día un peldaño, y cuando sentía que era un poquito más fuerte, subía dos. Así, hasta que conseguía subir de tres en tres. Por el camino encontraba piedras que hacían que dudara, llorara y estuviera triste, pero aún así, seguía.
Y empecé a ponerme metas.
Quería que las personas que más quería en el mundo, las que tanto habían sufrido por mi culpa, se sintieran orgullosas de este ser.
Quería mirarme al espejo, cantar frente a él cuando me secaba el pelo, poder vestirme sin esconder la mirada, no llorar entre sonrisas, no sentirme tan mal cuando veía aquellos errores cometidos, poder ser yo de nuevo, poder disfrutar de mi y que disfrutaran conmigo.
No quería ser esa, no era yo.
Meses después, me quiero.
Me ha costado tres años, pero por fin me quiero.
Sin necesidad de cambiar nada, y poco a poco aceptando mi físico.
Estoy orgullosa del camino que he recorrido, de lo que he conseguido, y de lo que aún estoy haciendo.
Me miro al espejo y ya no tengo miedo, no tiemblo y puedo jugar con el secador y mi reflejo.
Gané aquella batalla llena de errores que han conseguido que vuelva a tener esa fe en mi, y tener a mi lado a los de verdad.
A los que han luchado, a los que no se han ido, y a los que, a pesar de ver a aquel monstruo, no han tenido miedo y han peleado junto a mi.
Gala volvió, y dice que se queda.
'El papel y el boli no te juzgan, no votan; tan sólo transcriben la verdad y me permiten pasar página.' (R.Barguer)
jueves, 11 de agosto de 2016
martes, 31 de mayo de 2016
He ganado.
Esta es la carta que no lleva tu nombre.
La carta que nunca te escribiré.
Las palabras que nunca te dedicaré.
Las frases que nunca leerás, y el texto que nunca será para ti.
Tampoco sentirás la rabia que no existirá, ni el odio que te merecerás.
Ni verás en mis ojos el dolor que me crearás, no verás lágrimas que lleven tu nombre.
Y la razón es muy sencilla: Simplemente no te lo mereces.
No eres digno de una carta de despedida en la que te explique algo que no tienes, como son los sentimientos.
No mereces una carta en la que malgaste mi tiempo y mi tinta escribiendo tu nombre.
Ni siquera mereces un adiós.
Y si estoy haciendo esto, si estoy escribiendo estas palabras, por supuesto que no es por ti. Únicamente es por mi.
Porque ésto nunca será una página olvidada en un cuaderno viejo, pero podrá ser una página que pueda leer sin que los fantasmas que tú creaste quieran acabar conmigo.
Así que, allá va.
Me rompiste. Me destrozaste.
Cogiste mi interior y lo desgarraste sin piedad ninguna.
Destruiste todo lo que había estado construyendo durante años. Todo aquello lo machacaste, cogiste mis sentimientos, mi corazón y mi alma y lo dejaste por los suelos.
Volví a enterrar mi fuerza, todo mi ser y encerré a mi verdadero yo en un cajón para no debilitarme más de lo que ya estaba.
Conseguiste lo que hace tiempo nadie había conseguido: Hacerme daño, sentir asco hacia mi persona y volver a odiarme.
Así que volví a estar con Ella para que todo doliera. Subí mis muros, los reforzé y me escondí detrás de ellos para llorar hasta que la poca fuerza que me quedaba se durmiera.
Pasaba los días entre ahogos, pesadillas, dolor y rabia. Luchando cada día por sobrevivir, apoyándome en los que realmente estuvieron desde el inicio, viendo como ellos sufrían por mi..
Buscaba con desesperación ese impulso, ese momento en el que todo esto dejara de doler y se convirtiera en otro capítulo más de mi vida en el que poder coger experiencia.
Pero en toda esta historia que tú mismo creaste, cometiste un gran error.
Tenías fe en que no iba a poder con todo esto y que no iba a salir; dudabas de mi capacidad para superar todo ese dolor y.. te equivocabas.
Lo único que has conseguido ha sido hacerme más fuerte, hacer que tenga más ganas de salir al campo de batalla y luchar.
Porque una cosa estaba clara; me habías destruído, pero no habías acabado conmigo y es algo que no ibas a conseguir.
He tardado dos años de mi vida en poder terminar esto, pero al fin está acabado.
Y aunque este capítulo no se cierre para siempre, al menos podré abrirlo sin temor a que esos fantasmas se apropien de mi.
Eh, he vuelto a ganar.
La carta que nunca te escribiré.
Las palabras que nunca te dedicaré.
Las frases que nunca leerás, y el texto que nunca será para ti.
Tampoco sentirás la rabia que no existirá, ni el odio que te merecerás.
Ni verás en mis ojos el dolor que me crearás, no verás lágrimas que lleven tu nombre.
Y la razón es muy sencilla: Simplemente no te lo mereces.
No eres digno de una carta de despedida en la que te explique algo que no tienes, como son los sentimientos.
No mereces una carta en la que malgaste mi tiempo y mi tinta escribiendo tu nombre.
Ni siquera mereces un adiós.
Y si estoy haciendo esto, si estoy escribiendo estas palabras, por supuesto que no es por ti. Únicamente es por mi.
Porque ésto nunca será una página olvidada en un cuaderno viejo, pero podrá ser una página que pueda leer sin que los fantasmas que tú creaste quieran acabar conmigo.
Así que, allá va.
Me rompiste. Me destrozaste.
Cogiste mi interior y lo desgarraste sin piedad ninguna.
Destruiste todo lo que había estado construyendo durante años. Todo aquello lo machacaste, cogiste mis sentimientos, mi corazón y mi alma y lo dejaste por los suelos.
Volví a enterrar mi fuerza, todo mi ser y encerré a mi verdadero yo en un cajón para no debilitarme más de lo que ya estaba.
Conseguiste lo que hace tiempo nadie había conseguido: Hacerme daño, sentir asco hacia mi persona y volver a odiarme.
Así que volví a estar con Ella para que todo doliera. Subí mis muros, los reforzé y me escondí detrás de ellos para llorar hasta que la poca fuerza que me quedaba se durmiera.
Pasaba los días entre ahogos, pesadillas, dolor y rabia. Luchando cada día por sobrevivir, apoyándome en los que realmente estuvieron desde el inicio, viendo como ellos sufrían por mi..
Buscaba con desesperación ese impulso, ese momento en el que todo esto dejara de doler y se convirtiera en otro capítulo más de mi vida en el que poder coger experiencia.
Pero en toda esta historia que tú mismo creaste, cometiste un gran error.
Tenías fe en que no iba a poder con todo esto y que no iba a salir; dudabas de mi capacidad para superar todo ese dolor y.. te equivocabas.
Lo único que has conseguido ha sido hacerme más fuerte, hacer que tenga más ganas de salir al campo de batalla y luchar.
Porque una cosa estaba clara; me habías destruído, pero no habías acabado conmigo y es algo que no ibas a conseguir.
He tardado dos años de mi vida en poder terminar esto, pero al fin está acabado.
Y aunque este capítulo no se cierre para siempre, al menos podré abrirlo sin temor a que esos fantasmas se apropien de mi.
Eh, he vuelto a ganar.
lunes, 22 de febrero de 2016
Todo acabó.
Me enamoré de ti, de tu sonrisa, y de tu forma de ser. De cómo me sentía a tu lado.
De esos ojos azules profundos que me encantaba mirar y de tus caricias.
Me enamoré de tu nombre, de tu olor, de tu respiración. De la felicidad que desprendíamos cuando nos abrazábamos. De aquel banco. De nuestro primer beso. De nuestras fechas. De nuestro sueño.
Me enamoré de nuestro primer viaje donde me enseñaste mundo, aunque yo ya lo tuviera delante.
De aquellas playas en las que íbamos de la mano. De cómo disfrutabas cuando no había nada más que nosotros.
Me enamoré de de nuestras fotos, de tus historias, de nuestras memorias.
Me enamoré de nuestro "siete". Me enamoré de la forma de quererte.
Me enamoré de tu piel, y de como se fundía con la mía entre besos y risas.
De cuando dedicábamos tiempo al sexo sin mirar reloj, ni hora.
Me enamoré.. Hasta que todo se volvió a romper.
No pasaba ni un sólo día que no pensara en ese daño que tú también has sufrido. Y me invade la tristeza por saber que lo sufrido, ni se ha hablado, ni se ha dicho.
Intenté que lo hablaras conmigo, que explotaras, sin excusas ni entrecortes; sólo preguntas y sólo nosotros.
Intenté por todos los medios solucionar nuestros problemas, algo que me sigue doliendo aunque poco a poco siga pasando página.
Pero preferiste no hablar, o contárselo a alguien que ni conocías antes que hablarlo conmigo.
Y cada vez que lo intentaba solucionar, metías excusas que cada vez dolían más.
Nos faltó comernos el orgullo y poner una solución, y nos falló la comunicación.
No tomes esto como una carta de despedida, simplemente tómalo como una salida, esperando que ésto se cure y no duela más.
Aunque sigo pensando qué es lo que hice mal para que ni siquiera quisieras hablar, y pensando en lo que pudo pasar y no pasó.
No hay rencor, te lo aseguro. Sólo duele y quema, pero yo no me quedo con el remordimiento de que no luché lo que pude.. Y en aquella conversación que nunca existió sólo había una persona y se necesitaban dos.
Te quedaste cuando pudiste irte, eso es cierto y lo he dicho mil veces, pero no estando cuando te necesitaba es como si no estuvieras..
Y de verdad amor, me puse en tu lugar, en tu dolor, en tu rabia y en tu odio.. Pero al revés.. creo que nunca pasó.
Sólo me queda volver a luchar y salir, como siempre, y quedarme con los recuerdos buenos cuando ya no duela pensarlos.
Por mi parte.. Estaré bien, te lo prometo.
De esos ojos azules profundos que me encantaba mirar y de tus caricias.
Me enamoré de tu nombre, de tu olor, de tu respiración. De la felicidad que desprendíamos cuando nos abrazábamos. De aquel banco. De nuestro primer beso. De nuestras fechas. De nuestro sueño.
Me enamoré de nuestro primer viaje donde me enseñaste mundo, aunque yo ya lo tuviera delante.
De aquellas playas en las que íbamos de la mano. De cómo disfrutabas cuando no había nada más que nosotros.
Me enamoré de de nuestras fotos, de tus historias, de nuestras memorias.
Me enamoré de nuestro "siete". Me enamoré de la forma de quererte.
Me enamoré de tu piel, y de como se fundía con la mía entre besos y risas.
De cuando dedicábamos tiempo al sexo sin mirar reloj, ni hora.
Me enamoré.. Hasta que todo se volvió a romper.
No pasaba ni un sólo día que no pensara en ese daño que tú también has sufrido. Y me invade la tristeza por saber que lo sufrido, ni se ha hablado, ni se ha dicho.
Intenté que lo hablaras conmigo, que explotaras, sin excusas ni entrecortes; sólo preguntas y sólo nosotros.
Intenté por todos los medios solucionar nuestros problemas, algo que me sigue doliendo aunque poco a poco siga pasando página.
Pero preferiste no hablar, o contárselo a alguien que ni conocías antes que hablarlo conmigo.
Y cada vez que lo intentaba solucionar, metías excusas que cada vez dolían más.
Nos faltó comernos el orgullo y poner una solución, y nos falló la comunicación.
No tomes esto como una carta de despedida, simplemente tómalo como una salida, esperando que ésto se cure y no duela más.
Aunque sigo pensando qué es lo que hice mal para que ni siquiera quisieras hablar, y pensando en lo que pudo pasar y no pasó.
No hay rencor, te lo aseguro. Sólo duele y quema, pero yo no me quedo con el remordimiento de que no luché lo que pude.. Y en aquella conversación que nunca existió sólo había una persona y se necesitaban dos.
Te quedaste cuando pudiste irte, eso es cierto y lo he dicho mil veces, pero no estando cuando te necesitaba es como si no estuvieras..
Y de verdad amor, me puse en tu lugar, en tu dolor, en tu rabia y en tu odio.. Pero al revés.. creo que nunca pasó.
Sólo me queda volver a luchar y salir, como siempre, y quedarme con los recuerdos buenos cuando ya no duela pensarlos.
Por mi parte.. Estaré bien, te lo prometo.
miércoles, 20 de enero de 2016
Un día, llegará esa luz, y todo acabará.
Creo que la manera correcta de empezar de empezar este texto, sería:
¿Qué es el bullying?
Es un anglicismo que NO forma parte de la RAE pero cuya utilización es cada vez más habitual en nuestro idioma.
El concepto refiere al acoso escolar y a toda forma de maltrato físico, verbal y/o psicológico que se produce en la etapa escolar, de forma reiterada y a lo largo del tiempo.
(Personalmente, añadiría también "corto tiempo", puesto que también puede ocurrir.)
Bien, partiendo de esa base.
Cuando una persona comienza a recibir acoso escolar por parte de sus compañerxs de colegio/instituto puede pasar 3 cosas que todo el mundo sabe, pero que nadie ve hasta que sucede lo peor.
1. Que por suerte para la víctima, el colegio tome parte del asunto y consiga que esa víctima deje de recibir ese acoso.
2. Que esa persona continúe sufriendo ese acoso porque el colegio no tome parte del asunto y la víctima en cuestión llegue a otros niveles u otros tipos de salida tales como la autolesión.
3. Que esa persona, por el motivo que sea, no aguante más y llegue al suicidio.
Me parece indignante, que en pleno Siglo XXI, sigan habiendo noticias de personas víctimas de tal acoso, que lleguen a quitarse la vida porque prefieran estar bajo tierra gracias a una panda de inhumanos.
Y con esto no quiero decir que los suicidas sean unos cobardes; si no, todo lo contrario. Llevan demasiado tiempo luchando contra ese infierno, y al final por un motivo o por otro, deciden coger un camino.
Un camino que desearía que nadie tuviese que tomar sólo porque unos indeseables (porque no se les puede llamar de otra manera) empezaron a hacerle la vida imposible a alguien que no tenía la culpa de nada.
Que alguien tan indeseable tenga una vida tan vacía, que tenga que meterse con alguien tan sólo para demostrar algo que no es. Y que no sólo sea esa persona, si no que también se le sumen el resto de "monstruos". Porque no, no son personas. Son monstruos.
Y en este grupo, tengo que hacer mención a un "subgrupo" (llamémosle así). Este subgrupo son los llamados "no quiero saber nada".
Son los que simplemente no hacen absolutamente nada por ayudar a esa víctima, aunque realmente sepan lo que está pasando. Y que en ocasiones, lo único que consiguen es que se vuelvan un monstruo, como sus compañeros.
Lo más increíble de todo (aún si cabe) es que muchos instituciones públicas llamadas "colegios/institutos" no hagan (o no puedan) hacer absolutamente NADA para ayudar a la víctima.
Bien porque no tengan pruebas de que esa persona lo sufre, o bien porque no se quieran dar cuenta. Intento creer que lo segundo no es real, y que me estoy equivocando, pero es que ni las instituciones, ni la justicia me lo ponen fácil.
Porque esa es otra.. Nuestra querida justicia.
Está claro que la justicia no está pasando por su momento más leal, de hecho, la persona que escribe este texto, actualmente, no tiene tanta fe en ella.
Casos claros de bullying que archivan así, por el morro.
Y, ¿Qué quieren que piense de ella? Si lo único que hace es cerrar los ojos mirando a otro lado.
No me cabe en la cabeza, que no hagan nada cuando ven que una persona ha decidido quitarse la vida, por el hecho de que unos monstruos fueron a por esa persona.
Pero es que ésto, no viene de ahora, viene desde hace más de 10 años. Una década en la que ha perdido a gente por el camino, y ha hecho que otras viesen una luz y hayan salido de todo.
Gente, tenemos que abrir más los ojos y ver lo dura que es ésta realidad. Luchar y quejarnos siempre, y no cuando (por desgracia) salgan noticias en la TV de personas que han decidido quitarse la vida.
No tenemos que llorarles, tenemos que intentar que no lo hagan. Tenemos que luchar.
Y me van a permitir dar un par de mensajes:
A ti, si estás leyendo esto, si eres una de esas personas en las que ahora mismo se embarca en ese infierno, piensa que no estás sólo. Que siempre hay alguien que te puede ayudar a salir de este pozo, de esta gran mierda.
Porque, sí. Sé que es una gran mierda, y que hay días en los que piensas que no puedes salir de esto, pero te aseguro que puedes. Podrás salir con heridas, con cicatrices, con arañazos.. Pero esta guerra se puede ganar.
No te rindas, nunca. No permitas que te borren la sonrisa y las ganas de vivir. No les des el gusto de ver como un día no vuelves a clase.
Agarra ese dolor, aférrate a la vida, y continúa por el camino recto. Sé que verás la salida y sé que ganarás.
Eres un superhéroe.
Y a ti, despojo inhumano, si estás leyendo esto, deseo de todo corazón, que en ese alma podrida, que en ese corazón lleno de serpientes, monstruos y veneno, haya un minúsculo ápice de bondad y que cambies. Que dejes de ser alguien digno de dar asco y odiar, y empieces a ser una persona que ayude a los demás, que se quiera así mismo, y que se sienta con el suficiente valor para dar la cara por las cosas mal hechas.
Aunque, sinceramente, este tipo de personas no cambiáis, y seguís siendo así toda vuestra vida.
Deseo de todo corazón, que un día nadie tenga que volver a escribir ni una palabra de este tema, y que cierren este infierno de una maldita vez.
Fdo: GALA.
¿Qué es el bullying?
Es un anglicismo que NO forma parte de la RAE pero cuya utilización es cada vez más habitual en nuestro idioma.
El concepto refiere al acoso escolar y a toda forma de maltrato físico, verbal y/o psicológico que se produce en la etapa escolar, de forma reiterada y a lo largo del tiempo.
(Personalmente, añadiría también "corto tiempo", puesto que también puede ocurrir.)
Bien, partiendo de esa base.
Cuando una persona comienza a recibir acoso escolar por parte de sus compañerxs de colegio/instituto puede pasar 3 cosas que todo el mundo sabe, pero que nadie ve hasta que sucede lo peor.
1. Que por suerte para la víctima, el colegio tome parte del asunto y consiga que esa víctima deje de recibir ese acoso.
2. Que esa persona continúe sufriendo ese acoso porque el colegio no tome parte del asunto y la víctima en cuestión llegue a otros niveles u otros tipos de salida tales como la autolesión.
3. Que esa persona, por el motivo que sea, no aguante más y llegue al suicidio.
Me parece indignante, que en pleno Siglo XXI, sigan habiendo noticias de personas víctimas de tal acoso, que lleguen a quitarse la vida porque prefieran estar bajo tierra gracias a una panda de inhumanos.
Y con esto no quiero decir que los suicidas sean unos cobardes; si no, todo lo contrario. Llevan demasiado tiempo luchando contra ese infierno, y al final por un motivo o por otro, deciden coger un camino.
Un camino que desearía que nadie tuviese que tomar sólo porque unos indeseables (porque no se les puede llamar de otra manera) empezaron a hacerle la vida imposible a alguien que no tenía la culpa de nada.
Que alguien tan indeseable tenga una vida tan vacía, que tenga que meterse con alguien tan sólo para demostrar algo que no es. Y que no sólo sea esa persona, si no que también se le sumen el resto de "monstruos". Porque no, no son personas. Son monstruos.
Y en este grupo, tengo que hacer mención a un "subgrupo" (llamémosle así). Este subgrupo son los llamados "no quiero saber nada".
Son los que simplemente no hacen absolutamente nada por ayudar a esa víctima, aunque realmente sepan lo que está pasando. Y que en ocasiones, lo único que consiguen es que se vuelvan un monstruo, como sus compañeros.
Lo más increíble de todo (aún si cabe) es que muchos instituciones públicas llamadas "colegios/institutos" no hagan (o no puedan) hacer absolutamente NADA para ayudar a la víctima.
Bien porque no tengan pruebas de que esa persona lo sufre, o bien porque no se quieran dar cuenta. Intento creer que lo segundo no es real, y que me estoy equivocando, pero es que ni las instituciones, ni la justicia me lo ponen fácil.
Porque esa es otra.. Nuestra querida justicia.
Está claro que la justicia no está pasando por su momento más leal, de hecho, la persona que escribe este texto, actualmente, no tiene tanta fe en ella.
Casos claros de bullying que archivan así, por el morro.
Y, ¿Qué quieren que piense de ella? Si lo único que hace es cerrar los ojos mirando a otro lado.
No me cabe en la cabeza, que no hagan nada cuando ven que una persona ha decidido quitarse la vida, por el hecho de que unos monstruos fueron a por esa persona.
Pero es que ésto, no viene de ahora, viene desde hace más de 10 años. Una década en la que ha perdido a gente por el camino, y ha hecho que otras viesen una luz y hayan salido de todo.
Gente, tenemos que abrir más los ojos y ver lo dura que es ésta realidad. Luchar y quejarnos siempre, y no cuando (por desgracia) salgan noticias en la TV de personas que han decidido quitarse la vida.
No tenemos que llorarles, tenemos que intentar que no lo hagan. Tenemos que luchar.
Y me van a permitir dar un par de mensajes:
A ti, si estás leyendo esto, si eres una de esas personas en las que ahora mismo se embarca en ese infierno, piensa que no estás sólo. Que siempre hay alguien que te puede ayudar a salir de este pozo, de esta gran mierda.
Porque, sí. Sé que es una gran mierda, y que hay días en los que piensas que no puedes salir de esto, pero te aseguro que puedes. Podrás salir con heridas, con cicatrices, con arañazos.. Pero esta guerra se puede ganar.
No te rindas, nunca. No permitas que te borren la sonrisa y las ganas de vivir. No les des el gusto de ver como un día no vuelves a clase.
Agarra ese dolor, aférrate a la vida, y continúa por el camino recto. Sé que verás la salida y sé que ganarás.
Eres un superhéroe.
Y a ti, despojo inhumano, si estás leyendo esto, deseo de todo corazón, que en ese alma podrida, que en ese corazón lleno de serpientes, monstruos y veneno, haya un minúsculo ápice de bondad y que cambies. Que dejes de ser alguien digno de dar asco y odiar, y empieces a ser una persona que ayude a los demás, que se quiera así mismo, y que se sienta con el suficiente valor para dar la cara por las cosas mal hechas.
Aunque, sinceramente, este tipo de personas no cambiáis, y seguís siendo así toda vuestra vida.
Deseo de todo corazón, que un día nadie tenga que volver a escribir ni una palabra de este tema, y que cierren este infierno de una maldita vez.
Fdo: GALA.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)