Quizá aún no haya tocado fondo.
Quizá aún no esté preparada para tocarlo.
Quizá tenga miedo de las consecuencias que puede haber si lo hago.
O quizá sea el hecho de que ya lo estoy tocando pero no quiero abrir los ojos para no ver la realidad.
Quizá ya lo toqué y estoy volviendo a resurgir.
Quizá ésta vez no lo tenga que tocar.
Quizá no sea mi momento.
Quizá la vida me prepara para algo más duro.
O quizá no quiere que lo toque y sea ella la que me lo esté impidiendo.
Quizá ésta vez no haya fondo y sea un infinito.
Quizá esté más cerca de lo que el mundo cree que estoy.
Quizá ésto sea fruto de un sueño del que tengo que despertar.
Quizá tengo que tocarla sola.
Quizá tenga que tocarlo con alguien.
Quizá primero sea yo la mano que ayude, para después ser yo la ayudada.
Quizá si caigo es para no volver a levantarme.
Quizá ésto sólo se quede en palabras.
O quiza ésto sea sólo el principio de mi caída.
Sea de la manera que sea, y tarde lo que tarde, lo descubriré.
Sigo caminando con gente a mi lado.
Sigo creciendo como persona y sigo luchando.
Y lucharé hasta que ya no me queden fuerzas.
Hasta que mi última bocanada de aire sea la más profunda.
Lucharé hasta que ya no me quede sangre en mi interior.
Lucharé hasta que mi alma se vuelva tan oscura que ni el propio color negro pueda definirla.
Y seguiré luchando hasta que mi propio ser deje de confiar en mi.
Lucharé hasta que mis rodillas no puedan con todo este peso.
Lucharé hasta que mi familia deje de creer en mi.
Lucharé hasta desfallecer.
Lucharé hasta morir.
'El papel y el boli no te juzgan, no votan; tan sólo transcriben la verdad y me permiten pasar página.' (R.Barguer)
sábado, 25 de octubre de 2014
viernes, 3 de octubre de 2014
Mi gran amiga.
Ella, tan dulce y a la vez tan amarga.
Aquella, a la que queremos y a la que a su vez despreciamos.
Aquella, que en muchas ocasiones ha sido una gran amiga y en muchas otras, ha sido mi mayor enemiga.
Aquella, que me da lo que necesito en todo momento, y no se aparta de mi lado aunque se lo ordene.
Aquella, que ha contemplado cada lágrima de dolor, de desesperación; cada gota de sangre, cada noche en las que estaba apoyada en la ventana viendo las horas pasar sin más, en absoluto silencio.
Aquella, que ha visto como resurgía una y otra vez de los desechos que quedaban de ese corazón absolutamente roto.
Aquella, que ha visto como ese corazón roto se volvía a ir uniendo a base de constancia y fuerza.
Aquella, que iba conmigo de la mano cuando yo no quería estar con nadie.
Ella, que muchas veces ha sido la única que ha confiado plenamente en mí.
Aquella, que me repetía una y otra vez que jamás me tenía que rendir; que no tenía que tirar la toalla, que tenía que persistir y no abandonar.
Ha sido mi parte positiva en muchas ocasiones de mi vida, pero también ha sido la que ha sacado la peor parte de mí.
Es aquella que a pesar de no estar ni sentirme sola, sigue a mi lado para ir de la mano con ella cuando yo lo necesite.
Aquella que me puede dar todo lo malo, pero también todo lo bueno.
Esa de la que tanto hablo; mi gran amiga la soledad.
Aquella, a la que queremos y a la que a su vez despreciamos.
Aquella, que en muchas ocasiones ha sido una gran amiga y en muchas otras, ha sido mi mayor enemiga.
Aquella, que me da lo que necesito en todo momento, y no se aparta de mi lado aunque se lo ordene.
Aquella, que ha contemplado cada lágrima de dolor, de desesperación; cada gota de sangre, cada noche en las que estaba apoyada en la ventana viendo las horas pasar sin más, en absoluto silencio.
Aquella, que ha visto como resurgía una y otra vez de los desechos que quedaban de ese corazón absolutamente roto.
Aquella, que ha visto como ese corazón roto se volvía a ir uniendo a base de constancia y fuerza.
Aquella, que iba conmigo de la mano cuando yo no quería estar con nadie.
Ella, que muchas veces ha sido la única que ha confiado plenamente en mí.
Aquella, que me repetía una y otra vez que jamás me tenía que rendir; que no tenía que tirar la toalla, que tenía que persistir y no abandonar.
Ha sido mi parte positiva en muchas ocasiones de mi vida, pero también ha sido la que ha sacado la peor parte de mí.
Es aquella que a pesar de no estar ni sentirme sola, sigue a mi lado para ir de la mano con ella cuando yo lo necesite.
Aquella que me puede dar todo lo malo, pero también todo lo bueno.
Esa de la que tanto hablo; mi gran amiga la soledad.
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