Había una vez, una sonrisa que un día desapareció sin dejar rastro alguno y sin despedirse.
Según decían, a veces era tan fuerte que hasta la lágrima de tristeza más profunda conseguía sonreír al verla, y cuando ésta no aparecía, todo era normalidad.
Pero lo que sufría nadie lo sabía, y con el paso del tiempo y de los golpes, se fue marchitando, dando lugar a sonrisas que guardaban lágrimas.
Dando lugar a sonrisas que guardaban dolor, tristeza y mucha soledad. Sonrisas falsas, sonrisas sin vida, sonrisas sin ganas de sonreír.
Un día, y tras mucho tiempo peleando, había regresado, y ésta vez más fuerte que nunca.
Cuando realmente salía, conseguía hacer reír hasta la estrella más pequeñita del firmamento y cuando lo hacía, brillaba muchísimo más fuerte que antes.
Había veces que ella no quería salir, y por no querer hacer sufrir ni llorar a nadie, se ponía una capa y fingía que era fuerte y que no pasaba nada, y actuaba tan bien que el resto no dejaba de sonreír.
Pero un día, esa sonrisa volvió a dejar de brillar; volvió a esconderse, dejando paso a las lágrimas y al dolor. Esta vez había algo diferente, esta vez no tenía que fingir algo que no era, porque esta vez no estaba sola.
Ese muro en que la sonrisa se escondía dejo paso a muchas sonrisas que iban a ayudarla, algunas más especiales que otras, pero seguían todas a su lado.
Y con el paso del tiempo, no se ha sentido sola en ningún momento, a pesar de que los kilómetros se puedan interponer entre ellas. Y esta vez, sabe que no luchaba sola y así se han encargado de que lo viera.
A pesar de que el dolor sigue estando, ella a veces ya va brillando con luz propia, sin fingir y con ganas. Hay veces que brilla por mérito propio, a veces porque la ayudan.
Y en esas ayudas, en esas caídas es cuando se destacan algunas que a pesar todo lo malo que ha podido pasar, nunca la han abandonado y han seguido junto a ella.
¿Lo más duro de todo? Saber que llegué a perderla otra vez, que llegué a esconderla y fingirla hasta el punto en que ya no sabía cual era una sonrisa de verdad y cual no.
Pero la sonrisa vuelve, y poco a poco sigue volviendo todo a su cauce.
'El papel y el boli no te juzgan, no votan; tan sólo transcriben la verdad y me permiten pasar página.' (R.Barguer)
domingo, 14 de septiembre de 2014
lunes, 1 de septiembre de 2014
Los buenos siempre ganan.
Me he cansado de fingir sonrisas, de llorar a escondidas y de tenerte tanto miedo.
Me he cansado de mirar al espejo y decir "pobre de mí".. Me he cansado de echarme la culpa y de sentir que fue por mi, porque sé que no es así.
Me he cansado de salir a la calle y que ese miedo me acompañe por cada rincón deseando que no estés allí.
Me he cansado de tener que preocupar al mundo por mis putos cambios de humor; me he cansado de ver a mamá triste cada vez que lo hablo con ella por culpa tuya, me he cansado de odiarme cada maldito día por no haberme espabilado antes.
Me he cansado de quererme menos, de recordar el dolor que causaste en mí, de recordar cada lágrima derramada cada vez que lo recordaba. Me he cansado de pensar en como me sentía la mayor mierda del mundo.
Me he cansado de recordar todo y volver para abajo, costándome subir cada vez más.
He llegado a negarme a mí misma que no estaba pasando, que no podía ser posible, que era una pesadilla de la cual me tuvieron que despertar para obligarme a abrir los ojos.
Y recordar todo el daño que mi corazón ha recibido, y que ese daño y ese dolor fuera el alimento de la bestia que llevo en mi interior pesa.. Y mucho.
Pero.. Todas las partes malas, tienen una buena.
Porque ahora, es cuando la protagonista de esta historia saca fuerzas de lo más profundo de su alma para coger el último impulso.
Sé que siempre me va a doler, que esa cicatriz va a quedar marcada y va a estar siempre presente, pero poco a poco y con el tiempo, se va a ir curando del todo y volverá a sacar su mejor y más plena sonrisa.
Volveré a quererme, y esta vez, lo haré como realmente merezco quererme.
Volveré a hacer reír a esas personas que han visto lo hundida que estaba y han recogido mis trozos para pegarlos poco a poco.
Conseguiré aparcar ese miedo tan terrible para dejarlo sólo y salir a la calle sin él.
Dejaré de echarme la culpa, dejaré de odiarme y dejaré de recordar ese dolor que tanto me ha llegado y me llega a consumir.
Llegará el día en que pueda hablar de esto sin lágrimas en los ojos, y sin que me queme por dentro.
Seguiré luchando para pasar esto, porque no lucho sola.
En esta guerra nunca he luchado sola, y ya no lucharé nunca más sola.
Llegará un día en el que pueda mirar a los ojos de la gente que quiero y pueda decirles que lo he superado. Llegará ese día en el que les mire y vea en sus ojos que están orgullosos de mí.
Pero sobre todo, llegará ese día en el que mire en el espejo, me tenga delante y sea yo misma la que esté orgullosa de mí y pueda decir con la boca bien llena que te superé, y te gané.
Me he cansado de mirar al espejo y decir "pobre de mí".. Me he cansado de echarme la culpa y de sentir que fue por mi, porque sé que no es así.
Me he cansado de salir a la calle y que ese miedo me acompañe por cada rincón deseando que no estés allí.
Me he cansado de tener que preocupar al mundo por mis putos cambios de humor; me he cansado de ver a mamá triste cada vez que lo hablo con ella por culpa tuya, me he cansado de odiarme cada maldito día por no haberme espabilado antes.
Me he cansado de quererme menos, de recordar el dolor que causaste en mí, de recordar cada lágrima derramada cada vez que lo recordaba. Me he cansado de pensar en como me sentía la mayor mierda del mundo.
Me he cansado de recordar todo y volver para abajo, costándome subir cada vez más.
He llegado a negarme a mí misma que no estaba pasando, que no podía ser posible, que era una pesadilla de la cual me tuvieron que despertar para obligarme a abrir los ojos.
Y recordar todo el daño que mi corazón ha recibido, y que ese daño y ese dolor fuera el alimento de la bestia que llevo en mi interior pesa.. Y mucho.
Pero.. Todas las partes malas, tienen una buena.
Porque ahora, es cuando la protagonista de esta historia saca fuerzas de lo más profundo de su alma para coger el último impulso.
Sé que siempre me va a doler, que esa cicatriz va a quedar marcada y va a estar siempre presente, pero poco a poco y con el tiempo, se va a ir curando del todo y volverá a sacar su mejor y más plena sonrisa.
Volveré a quererme, y esta vez, lo haré como realmente merezco quererme.
Volveré a hacer reír a esas personas que han visto lo hundida que estaba y han recogido mis trozos para pegarlos poco a poco.
Conseguiré aparcar ese miedo tan terrible para dejarlo sólo y salir a la calle sin él.
Dejaré de echarme la culpa, dejaré de odiarme y dejaré de recordar ese dolor que tanto me ha llegado y me llega a consumir.
Llegará el día en que pueda hablar de esto sin lágrimas en los ojos, y sin que me queme por dentro.
Seguiré luchando para pasar esto, porque no lucho sola.
En esta guerra nunca he luchado sola, y ya no lucharé nunca más sola.
Llegará un día en el que pueda mirar a los ojos de la gente que quiero y pueda decirles que lo he superado. Llegará ese día en el que les mire y vea en sus ojos que están orgullosos de mí.
Pero sobre todo, llegará ese día en el que mire en el espejo, me tenga delante y sea yo misma la que esté orgullosa de mí y pueda decir con la boca bien llena que te superé, y te gané.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)